En la entrevista con su colega de larga trayectoria, Bruno Masi, Alfredo Guachiré remarcó que, además de trabajador de prensa y comunicador, es ciberactivista. En este sentido, indicó que todas las publicaciones las hace en tal carácter: "Todas las filtraciones las he realizado en carácter de ciberactivista, utilizando un soporte de red de gente que me contribuye, y también utilizando únicamente mis redes sociales y mi canal de Telegram, donde voy publicando datos a medida que los voy desarrollando y a medida que van teniendo derivaciones penales".
Aclaró que no adelanta las cosas sin motivo, y solo dependiendo de cómo se van dando los casos. "Filtramos los narcoaudios y hoy está preso el ahora exdiputado Juan Carlos Ozorio, que estaba en un esquema como producto de cocaína y marihuana y tenía un nexo directo con el Comando Vermelho". Recordó, además, que el pasado viernes realizó una segunda filtración sobre cómo el Gobierno divisa el contrabando y no interviene. "Estamos esperando qué va pasar y qué medidas toman. Tenemos nuevos datos que vamos a ir entregando", acotó.
USD 3 millones semanales de contrabando
Sobre su última denuncia, Guachiré afirmó que el ministro Anticontrabando, Emilio Fuster, y el comandante de las Fuerzas Armadas, Carlos Velázquez, son cómplices de un mega esquema de contrabando en diferentes puertos fluviales del país, adonde llegan diariamente, desde Argentina, toneladas de mercaderías.
Solamente en el puerto de Itá Enramada, en la zona de la Armada Paraguaya, ingresan de contrabando mercaderías por valor de USD 3 millones. "Y eso es solo de manera semanal en ese puerto. Imaginate que hay más de 50 puertos en todo el país", comentó. A su criterio, y según las pruebas que difundió, las autoridades no intervinieron, no denunciaron, cometieron delito de omisión. "Si ellos no eran dueños de las cargas, debían avisar a la Fiscalía. Entonces, si no lo hicieron, son cómplices", arremetió.
En ese contexto anunció que en los próximos días continuará publicando materiales que agravarían aún más las acusaciones de complicidad por parte de las autoridades paraguayas, en las zonas fronterizas, con el flagelo del contrabando, que tanto daño causa a la economía paraguaya.