El secuestro del exvicepresidente Oscar Denis y su empleado, el joven indígena Adelio Mendoza, de 21 años, supuso un duro golpe para el gobierno de Mario Abdo Benítez, que ayer durante todo el día intentó llevar tranquilidad a las familias del político y empresario liberal, y del trabajador.
La situación se va agravando medida que pasan las horas y no se establece comunicación - al menos hasta donde se tiene conocimiento-, teniendo en cuenta el delicado cuadro clínico del exvicepresidente, cuya vida está en manos de un grupo indígena sin mucha formación, ni recursos, por lo que el desenlace se hace incierto cada vez más incierto.
De acuerdo a los datos oficiales que se manejan a nivel de la Fuerza de Tare Conjunta, estarían en zona de frontera. Pero llama la atención que aparentemente sea del lado del Amambay, un departamento que históricamente fue dominado por facciones del narcotráfico, criminales que no ven con buenos ojos la incursión de grupos guerrilleros con tinte ideológico, como el EPP, ACA y otros.
En la lógica narco, la ideología que predomina es la de hacer dinero, el resto es historia para ellos. Toda la parafernalia logística que despliega el Gobierno y el intenso movimiento en la zona en definitiva no es bueno para sus negocios.
Poniendo en la balanza las fuerzas criminales, las facciones narcos están mucho mejor organizadas, armamento pesado y con una logística muy bien aceitada, incluso a nivel de autoridades locales, por lo que los del EPP casi nunca osaron poner un pie en el Amambay.
Acorralados
Los secuestradores estarían embretados entre la frontera con Brasil, las fuerzas públicas y los narcotráficantes en alguna zona boscosa del Parque Cerró Corá sin tener a dónde ir con un un hombre mayor y enfermo, lo cuál sube la tensión.
Al visitar la zona; el presidente Marrio Abdo, pudo haber cometido un error, de acuerdo a algunos analistas, pues metiendo presión dejan sin mucho margen a los secuestradores quienes no se estarían comunicando por temor a ser descubiertos. Una de las mejores opciones podría ser la incursión de los indígenas Tavyterã al bosque, pero el Gobierno los detuvo, por ahora.
La visita
Abdo Benítez visitó a la esposa e hijas de Denis, y dialogó en la estancia “La Tranquerita”, donde ocurrió todo, con familiares y miembros de la comunidad Pa? Tavyterã a la que pertenece Mendoza.
Los líderes indígenas se mantuvieron muy activos desde que se confirmó que el muchacho también había sido llevado por la supuesta “Brigada indígena de ajusticiamiento de matones de estancias del EPP”, según se desprende de los panfletos hallados en el vehículo abandonado de Denis, encontrado por un contratista de colocación de alambrado rural que estaba recorriendo el perímetro con su motocicleta; y dieron un ultimátum al EPP: regresan a Mendoza y Denis en 24 horas, o entramos al monte a buscarlos; el plazo se estaría cumpliendo al mediodía de este viernes.
Abdo Benítez los convenció de no hacerlo, y les pidió confiar en el despliegue gubernamental para rescatarlos, en un momento en que parece reinar el desconcierto y el escepticismo sobre la verdadera capacidad y operatividad de la FTC para resolver la situación antes que sea demasiado tarde, en un tipo de hechos en que las primeras 48 horas suelen ser críticas.
La FTC no exhibe grandes incursiones exitosas contra este grupo de tinte guerrillero, que siempre termina escurriéndose en el monte; fueron realmente pocas e inciertas las acciones contra el accionar del EPP , desde que fuera creado el equipo de fuerzas combinadas durante el gobierno de Horacio Cartes, y en cambio abundan las denuncias de corrupción y abusos contra la población campesina y sus organizaciones de base.
La última incursión, la semana pasada en Yby Yaú, donde murieron las dos menores de las que todo el mundo habla, y por las que se reclama frente a las sedes diplomáticas paraguayas en Argentina, terminó minando de alguna manera el crédito de la FTC, y expuso al gobierno a la consideración internacional.
Plana mayor en Concepción
Con todo, la plana mayor del gobierno, las fuerzas militares y el ministerio público se instalaron en Concepción este jueves. El ministro del Interior Euclides Acevedo se incorporó por la mañana. Desde la pista aérea del comando táctico de la FTC en Concepción, Acevedo esquivó como un hábil púgil los puntos más ásperos de la inquisitoria periodística. A esa hora, nadie estaba en condiciones de hacer ninguna afirmación, y el ministro no era la excepción.
“El objetivo es traerlos con vida y defender el Estado de Derecho”, señaló Acevedo. Fue lo más fuerte que dijo durante el día, que cerró sin ninguna pista oficial del paradero de los secuestrados, en el punto máximo de la tensión que generó este nuevo golpe del EPP, en un momento en que el gobierno intenta reponerse de las repercusiones internacionales que tuvo el operativo el miércoles pasado, muy cerca de donde fueron secuestrados Denis y Mendoza.
Asesoramiento de Colombia y Brasil
Pero más allá de los gestos, el gobierno ensayó algunas acciones; conformó un equipo de seis fiscales; Federico Delfino, que ya venía actuando; Lorenzo Lezcano, Alicia Sapriza, Marcelo Pecci, Carlomagno Alvarenga, y Marcos Amarilla; trabajarán en coordinación con la FTC y la Policía Nacional.
Entre los anuncios, se informó del asesoramiento de especialistas en secuestros y lucha guerrillera colombianos, y brasileños, que estarían llegando al país en las próximas horas, y que trabajarían bajo el mando de la FTC. Y mientras tanto, el reloj corre.
El tema
El secuestro de Denis y Mendoza fue el tema de la agenda política; la sesión ordinaria del Senado recogió palabras de rechazo del crimen y solidaridad con las familias afectadas de parte de cada uno de los parlamentarios y parlamentarias que participaron de la cita virtual.
Los sucesos de Concepción eclipsaron también el tratamiento de la destitución del senador Rodolfo Friedmann, ex ministro de Agricultura y Ganadería, que complica también el horizonte político del gobierno de Abdo Benítez, y se anotaba como trending topic; el envío a Comisión del pedido de pérdida de investidura que empuja el cartismo, y su tratamiento el jueves próximo en una sesión extraordinaria, fue un impass para Friedmann, el hombre más cercano al Presidente en los dos años de gestión, y cuya suerte parece ya sellada.
Entre todo, la Policía Nacional informó que se contabilizan unos 16 secuestros desde el caso de María Edith Bordón de Debernardi, en 2001, todos vinculados a grupos de “extrema izquierda” (Dixit), aunque el informe incluye a la empresaria Dalia Scappini, de 2011, cuyo plagio no tuvo relación con agrupaciones políticas, según comprobó posteriormente la Justicia que identificó y condenó a los responsables.
El listado se completa con Oscar Denis y Adelio Mendoza.