Senado

Fugaz aprobación de delicada reforma fiscal se daría hoy

Con protestas en la calle, reclamos formales de postergación y advertencias sobre un posible no inicio de clases, el Senado se encamina a sancionar la reforma del sistema de jubilaciones y pensiones del sector público.
Universidad Nacional de Asunción y Hospital de Clínicas inicia paro indefinido por cambios en la Caja Fiscal. Foto: Macarena Barreto / EN

La iniciativa, que ya cuenta con media sanción de Diputados, sería tratada y aprobada en la sesión prevista para hoy, a pesar de la presión ejercida por docentes y otros sectores afectados.

Representantes gremiales solicitaron frenar el tratamiento y abrir una discusión más amplia, pero el oficialismo mantiene la hoja de ruta fijada por el Poder Ejecutivo. El proyecto llega a la Cámara Alta en un contexto de fuerte tensión social, marcado por movilizaciones masivas y cuestionamientos al ritmo acelerado del trámite legislativo.

Durante una extensa reunión de comisiones, el Ejecutivo defendió la reforma como una medida imprescindible para contener el déficit creciente del sistema previsional. El ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, sostuvo que la Caja Fiscal cerró el último ejercicio con un rojo cercano a los 380 millones de dólares y advirtió que, sin cambios, ese agujero seguiría ampliándose año tras año, comprometiendo seriamente los recursos del Estado. Según su exposición, la reforma apunta a estabilizar el déficit en torno al 0,8% del producto interno bruto durante la próxima década.

Desde el sector docente, la respuesta fue contundente. El presidente de la Federación de Educadores del Paraguay, Silvio Piris, calificó el proyecto como una medida injusta y acusó al Gobierno de ensañarse con los trabajadores de la educación. Reclamó la protección de los derechos adquiridos y un régimen transitorio para quienes están próximos a cumplir los requisitos actuales de jubilación, advirtiendo que, de aprobarse la ley tal como está, muchos docentes se verán obligados a extender su vida laboral entre ocho y quince años más.

Otro foco de conflicto es el aumento del aporte personal, que pasaría del 16% al 19%. Los gremios cuestionan que el incremento para los trabajadores sea inmediato, mientras que la contribución estatal se eleva de forma gradual y limitada. Para los docentes, este esquema traslada el mayor peso del ajuste a los asalariados y rompe el principio de esfuerzo compartido.

Dentro del propio Senado también surgieron reparos. El presidente del Congreso, Basilio Núñez, sostuvo que la reforma es necesaria para evitar el colapso del sistema, aunque sus declaraciones generaron abucheos durante la audiencia pública. En contraste, la senadora Esperanza Martínez criticó duramente la falta de debate previo y advirtió que una caja previsional con más de un siglo de historia no puede ser reformada en cuestión de días sin un análisis profundo.

También hubo cuestionamientos sobre la consistencia técnica del proyecto. El senador Eduardo Nakayama manifestó su acuerdo con la necesidad de una reforma, pero rechazó la forma y los plazos elegidos. A su criterio, el texto no ataca el déficit estructural del sistema y omite un aporte patronal más significativo por parte del Estado, lo que pone en duda su sostenibilidad a largo plazo.

Mientras el Senado se apresta a votar, los gremios docentes mantienen la amenaza de no iniciar las clases previstas para el 23 de febrero, una medida que podría profundizar el conflicto social y trasladar el costo político de la reforma al oficialismo. La sesión de hoy aparece así como un punto de quiebre, no solo para el futuro de la Caja Fiscal, sino también para la relación entre el Gobierno y amplios sectores del funcionariado público.