Para el diputado opositor Raúl Benítez, el hecho no es un episodio aislado ni producto de una maniobra sofisticada, sino la consecuencia directa de un esquema estructural que, según afirmó, está "al servicio del crimen organizado".
En declaraciones públicas, Benítez sostuvo que la narrativa oficial choca de frente con la realidad. Cuestionó que se hable de "cárcel de máxima seguridad" y de una supuesta recuperación del control estatal, cuando los hechos demuestran lo contrario. A su criterio, no hubo una "recontraingeniería" detrás de la fuga, sino un sistema permeado, donde el poder real no lo ejerce el Estado.
El legislador apuntó directamente a las condiciones de los guardiacárceles, a quienes describió como precarizados y atrapados en un esquema del que algunos forman parte y otros son rehenes. También responsabilizó a directores penitenciarios que, según dijo, son cómplices o están sometidos a la misma estructura criminal. "Hay una estructura criminal que es dueña de la cárcel", afirmó, al tiempo de remarcar que la lentitud judicial agrava el problema: apenas entre un 20 y 25% de las personas privadas de libertad cuentan con condena, mientras el resto permanece en prisión preventiva, generando sobrepoblación y un caldo de cultivo ideal para el control interno por parte de grupos delictivos.
Benítez fue más allá y advirtió que las cárceles ya funcionan como centros de operaciones del crimen organizado, una experiencia que, recordó, se repite en otros países de la región. "Mientras dejamos pasar el tiempo y el crimen se organiza mejor dentro de cada penal, lo que hacemos es fortalecer nuevos centros de operaciones", señaló, insistiendo en que hoy muchas actividades delictivas se coordinan desde el interior de las penitenciarías.
En ese contexto, cargó contra el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, a quien acusó de mentir y de subestimar a la ciudadanía al hablar de controles y falta de recursos. Según el diputado, el Ministerio de Justicia cuenta con presupuesto, personal y equipamiento suficientes, pero aun así las cárceles siguen siendo, en los hechos, "centros de crimen organizado".
Para Benítez, mientras no exista una reforma penitenciaria profunda y seria, acompañada de una coordinación real con el sistema de justicia y de respuestas rápidas a las causas judiciales pendientes, episodios como la fuga de Minga Guazú seguirán repitiéndose. "Esto no es inteligencia de los prófugos; es un sistema penitenciario que no funciona y que está tomado", concluyó.
