Análisis

Esperanza Martínez atribuye la ausencia de Lula a su rechazo a mostrarse con Peña y Milei

La senadora Esperanza Martínez sostuvo que la decisión del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva de no asistir a la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea en Asunción responde a una definición política y no a un problema de agenda.
Luiz Inácio Lula da Silva,presidente del Brasil junto a Santiago Peña, presidente del Paraguay. Foto: Gentileza.

A su criterio, el mandatario evitó aparecer públicamente junto a los presidentes Santiago Peña y Javier Milei, a quienes calificó como alineados y subordinados a la política exterior de Estados Unidos.

Según la legisladora, Lula optó por no compartir escenario con líderes que, en su visión, no han expresado solidaridad con otros mandatarios latinoamericanos frente a amenazas externas ni han defendido una postura autónoma en el plano regional. En ese marco, afirmó que el jefe de Estado brasileño mantiene una concepción humanista y una mirada estratégica que apuesta a un mundo multipolar, distante de una lógica de subordinación geopolítica.

Martínez remarcó que resulta llamativo que el principal impulsor político del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea no esté presente en el acto de firma, y consideró que esa ausencia debe leerse como un mensaje. Sostuvo que desde la diplomacia brasileña se busca reforzar la idea de cooperación internacional y equilibrio de poder global, en contraposición a una visión que, según afirmó, pretende imponer intereses unilaterales sobre América Latina.

En ese contexto, la senadora señaló que la concreción del acuerdo birregional debería servir para que Paraguay replantee su posicionamiento internacional y abandone una política exterior que, a su entender, responde de manera casi automática a los intereses de Washington. Indicó que la firma del acuerdo con la Unión Europea puede ser interpretada como una oportunidad para reafirmar una estrategia de integración basada en la cooperación y el diálogo entre bloques, más allá de las grandes potencias.

Martínez también vinculó este debate con el acuerdo de cooperación militar suscrito entre Paraguay y Estados Unidos, conocido como SOFA, al que rechazó de forma tajante. Afirmó que no acompaña ningún entendimiento que otorgue inmunidad o privilegios especiales a tropas extranjeras y cuestionó la falta de reciprocidad en este tipo de convenios. En ese sentido, advirtió que la presencia militar estadounidense en el país responde a intereses estratégicos asociados a la hidrovía y a la ruta bioceánica, considerados por el gobierno norteamericano como activos clave desde el punto de vista geopolítico y económico.

La legisladora fue más allá al señalar que ya existen señales de una injerencia creciente sobre recursos estratégicos, como estudios y decisiones adoptadas sin procesos transparentes ni participación plena del Estado paraguayo. Sostuvo que se actúa como si ciertos bienes comunes pertenecieran a intereses externos y responsabilizó a las autoridades nacionales por permitir ese avance.

Finalmente, Martínez afirmó que el sometimiento político y diplomático tiene raíces en situaciones internas del país y advirtió que, a cambio de respaldo internacional, se han cedido espacios de soberanía y dignidad nacional. En ese marco, la ausencia de Lula en Asunción, lejos de ser un detalle protocolar, se convierte —según su análisis— en un gesto político que expone las tensiones internas del Mercosur y los distintos modelos de inserción internacional que hoy conviven en la región.