Esgaib asegura que "bromeó" sobre bolígrafo de oro y Rolex para Peña
El diputado Yamil Esgaib admitió que hizo una broma al declarar que de los sobres desaparecidos en Mburuvicha Róga salieron un bolígrafo de oro y un reloj Rolex regalados por árabes al presidente Peña. La oposición exige explicaciones y la Contraloría evalúa posibles vacíos en la declaración patrimonial.
Durante una emisión del programa Zona Franca, el legislador colorado Yamil Esgaib vinculó los sobres desaparecidos de la residencia presidencial con bienes de alto lujo: "Me dijeron que fue un bolígrafo de oro que le regalaron los árabes, lo que le robaron, y un Rolex también".
Esta afirmación implicaba no solo un regalo exótico, sino una causal para cuestionar la integridad patrimonial de Santiago Peña.
Horas después, Esgaib retrocedió parcialmente: declaró que sus palabras habían sido usadas "en tono de broma", intentando desactivar la tensión política generada.
Insistió en que no pretendió afirmar con certeza la existencia de esos bienes ni acusar formalmente al presidente, sino poner el tema sobre la mesa para debate público.
Estas expresiones y luego contradicciones desató críticas. Opositores sostienen que la retractación no desactiva la responsabilidad política, mientras simpatizantes del mandatario demandan que se aclaren los supuestos bienes y su presencia —o no— en sus declaraciones juradas.
Contexto
El episodio revive el escándalo de los "sobres del poder" que saltó a la opinión pública hace unas semanas. Luz Candado y otros miembros del gabinete fueron señalados como responsables de la desaparición de sobres que contenían dinero en Mburuvicha Róga, episodio que detonó denuncias, desplazamientos y controversias institucionales.
En ese escenario, las afirmaciones de Esgaib agregan una acusación indirecta de lujo opaco y regalos internacionales vinculados al presidente.
Legisladores opositores exigen que Peña y su esposa expliquen de dónde provienen esos objetos, si están declarados y qué relación tienen con sus cuentas oficiales. La tensión se suma a una atmósfera política ya cargada de desconfianza y acusaciones cruzadas.
Una de las mayores incógnitas es si Esgaib calculó la provocación política o simplemente incurrió en un exceso desafortunado.