El paraguayo no vota por soluciones estructurales

30 Septiembre de 2020
30 Septiembre de 2020
El paraguayo no vota por soluciones estructurales
El paraguayo no vota por soluciones estructurales

El sociólogo y analista político José Carlos Rodríguez, del Centro de Análisis de la Economía Paraguaya (Cadep), desaprueba la gestión del gobierno de Mario Abdo Benítez, y su “alianza estratégica” con Horacio Cartes para asegurar la mayoría parlamentaria y la gobernabilidad.

“La gestión pública está severamente desaprobada”, señala Rodríguez en un artículo publicado en el N°69 de la revista Economía & Negocios, de Cadep, y titulado “¿Habrá algún bien que por mal nos venga?”, donde centra su análisis en el contexto de la pandemia de Covid-19 y cómo volvió a poner al descubierto problemas sociales y económicos históricos, estructurales, como también la corrupción del poder político.

Rodríguez escribe que pese al “nada pequeño” fondo anticrisis Covid-19, de US$ 1.600 millones, y a un Ministro de Salud “excepcionalmente bueno, una mala gestión económica opaca buena parte de su desempeño y de su prestigio”.

Agrega que “los dos años de la presidencia de Mario Abdo Benítez han sido mal evaluados”. “El primer año casi terminó con el mandato presidencial por deposición, después de haber firmado un acta que renunciaba a derechos paraguayos en Itaipú, lo que fue calificado como intento de traición a los intereses nacionales”, sostiene Rodríguez.

Afirma que en este segundo año de gobierno, y en medio del caos mundial por la pandemia, Abdo Benítez “sigue sin alterar la impresión general de un presidente que no tiene suficiente autoridad”.

Del gabinete del gobierno, el investigador de Cadep, opina que “resaltan, sobre todo, las peores carteras, como el Ministerio de Educación, que suma autoritarismo a su estrechez de horizontes; el Ministro de Agricultura, en general insensible, quien quiso pasar una ley que diera carta blanca a una mayor deforestación, no solo que no es entendido, sino peor, defiende una gestión de los recursos naturales no sostenible y orientado al acaparamiento”.

Mala fama

El sociólogo de Cadep, cuestionó la alianza del presidente Abdo Benítez con su predecesor Horacio Cartes, para reasegurarse la gobernabilidad y la mayoría parlamentaria.

“Es trabajo del Ejecutivo formar una mayoría parlamentaria de gobierno. Pero esta manera de hacerlo no funciona muy bien. Cartes tiene demasiado mala fama, amplificada por la justicia brasileña, que reclama su comparecencia ante posibles vínculos con la mafia y con el lavado de dinero”, escribe Rodríguez.

Señala que aunque ninguna de las sospechas de corrupción y vínculos con el crimen organizado de los nuevos aliados de Abdo Benítez sea nueva, “la pandemia hace a la ciudadanía irritable”, ya que “no es lo mismo pasar de largos abusos del gobierno en una situación normal que cuando ocurre en una situación de gran sufrimiento colectivo, con temores justificados y enormes carencias económicas”.

Desalentador panorarma

Rodríguez opina que el panorama no es para nada alentador, incluso si llegara una vacuna y se terminaran los protocolos, las restricciones y el miedo, porque “los males hoy agravados por la epidemia, ya estaban instalados, tanto acá como en el resto de mundo”.

El investigador cree que la única manera en que nuestro país podría dar un salto cualitativo en materia de desarrollo económico y social, en un hipotético escenario pos Covid, sería con “mayor conciencia cívica, mayor voluntad de cambio, empoderamiento ciudadano”, porque “este gobierno, y con él, este sistema permanecerá, y con ellos, los problemas que acarrean”.

“Malestar sobra. Pero estos temas no se solucionan sólo con protestas, que las hay, sino con votos, con parlamentarios y dirigentes partidarios que imaginen y gestionen la solución de los problemas del país, problemas que hoy no son, pero deberían ser los problemas de la política y de la deliberación en el espacio público de la ciudadanía”, señala Rodríguez.

El investigador recomienda reformas estructurales en la economía, poniendo el foco en las pymes; sistema electoral y de partidos, de modo a frenar la plutocracia partidaria que termina trasladándose a las instituciones del Estado; la educación, el sistema judicial; una reforma fiscal que haga justicia tributaria; empresarial, que revitalice el clima de negocios, hoy víctima del rentismo excesivo y el extractivismo; reforma territorial, agraria y urbana, y una reforma en el sistema de salud, “insuficiente y discriminatorio”.

Círculo vicioso

Rodríguez dice que hacer estos cambios “supone un fortalecimiento de la ciudadanía democrática y de los movimientos sociales en búsqueda de mayor justicia social”, y que esto a la vez implica romper con un “circulo vicioso”, que actúa como trampa para las aspiraciones del país.

“La población vota a su partido, a sus jefes y a sus amigos. Busca tener un gobierno cercano. Pero no vota por la solución de los problemas estructurales que lastran el desarrollo, no vota por la igualdad social ni por la sostenibilidad ambiental. El voto es clientelista, no ciudadano. Los intereses se manejan entre lobbies y corporaciones, pero no son, aunque deberían ser el gran tema colectivo”, explica Rodríguez.

Opina que “los que mandan acumularon un exceso de poder político y dinero, lo uno con lo otro. Los intereses de grandes mayorías están relegados o poco representados. Se “decidió” que no haya más campesinos, que los indígenas sean muy pocos, que las mujeres ya lo tienen todo, y que son poco importantes la inmensa mayoría de cuentapropistas y pymes del campo (como los campesinos) y de las ciudades”.

Sostiene que “si algo bueno podría dejarnos la pandemia es hacernos más visibles y mejor encarados hacia estas asignaturas pendientes del país”.

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