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El IPS se derrumba: asegurados deben decir "basta"

La muerte de un asegurado, la falta de equipos, las demoras interminables y el colapso del Hospital Central exponen una crisis que ya no admite excusas. Miles pagan al IPS y no reciben atención. La presión de los asegurados es urgente e impostergable.

31 Enero de 2026
31 Enero de 2026
El IPS se derrumba: asegurados deben decir "basta"

En plena temporada de verano, con temperaturas que superan los 35 °C, el sistema de salud de la previsional más grande del país se derrumba: pacientes esperan horas y días para ser atendidos, el agendamiento colapsa, faltan medicamentos esenciales y la infraestructura de los hospitales —especialmente del Hospital Central del IPS— está en estado calamitoso. En medio de este colapso, un trabajador falleció tras no poder acceder a un procedimiento urgente por fallas técnicas y desidia institucional. Esta tragedia pone de manifiesto que la situación ya es insostenible, y exige una respuesta inmediata de las autoridades y la presión activa de los asegurados.

Un asegurado muere tras esperar un procedimiento que nunca llegó

Braulio Vázquez, sonidista de un canal de televisión local, falleció en el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) tras padecer un evento cardiovascular y no poder acceder a un cateterismo urgente debido a fallas técnicas en los equipos médicos. La familia incluso habría tenido que comprar insumos por más de 11 millones de guaraníes para poder realizar el procedimiento, que finalmente nunca se realizó por problemas operativos en el servicio de hemodinamia.

La Presidencia del IPS y su gerencia de Salud admitieron deficiencias y fallas, pero sostienen que "asumen sus errores y los corregirán", sin dar explicaciones claras sobre por qué un paciente en grave riesgo no pudo acceder al tratamiento prioritario.

Una orden de auditoría fue dictada tras la muerte del asegurado, ante el creciente repudio social y la necesidad de establecer responsabilidades institucionales.

Equipos insuficientes y colapso en servicios críticos

El Hospital Central del IPS dispone de apenas dos angiógrafos para más de 1.600.000 asegurados, uno de ellos fuera de servicio por mantenimiento y el otro operando bajo una carga de trabajo extrema. Esta escasez de equipos de hemodinamia repercute directamente en la larga lista de espera de procedimientos cardiacos de urgencia y programados, exponiendo vidas diariamente.

Asegurados denunciaron públicamente que la falta de capacidad operativa no solo retrasa procedimientos críticos, sino que también obliga a pacientes a buscar atención en el sistema privado, endeudarse o resignarse a esperar sin certezas.

Listas de espera interminables, fallas en agendamiento y call center

En la última semana, el sistema de agendamiento y el Call Center del IPS experimentaron caídas y largas horas de inoperancia, dejando a miles de asegurados sin poder obtener turnos para consultas médicas, exámenes o procedimientos. Las quejas de asegurados mayores y quienes carecen de herramientas digitales se multiplicaron ante la inacción institucional.

Aunque desde el instituto afirman que el servicio telefónico fue "restablecido", las explicaciones no han calmado las críticas por la falta de un mecanismo de respaldo efectivo ni de soluciones sostenibles que aseguren la continuidad de atención ante fallas de infraestructura externa como la conexión de fibra óptica.

Medios informaron además sobre el silencio corporativo del organismo ante la falla prolongada del call center, y la negación a permitir el ingreso de la prensa a áreas operativas para verificar el funcionamiento real del servicio.

Pacientes soportan largas horas bajo calor extremo y sin atención digna

En redes sociales y testimonios recogidos por medios, asegurados describen largas horas de espera para consultas y otros trámites, soportando temperaturas extremas en salas sin aire acondicionado, muebles deteriorados, sanitarios sin agua y ascensores averiados en el Hospital Central.

Estas condiciones edilicias deplorables profundizan aún más la percepción de abandono y desidia, pues miles de aportantes sienten que sus millones de guaraníes anuales no se traducen en servicios sanitarios dignos, oportunos y seguros.

Medicamentos escasos y saturación en otras sedes del IPS

La crisis no se limita a Asunción. En otras unidades de la red, asegurados denunciaron falta de medicamentos esenciales como insulina y sitagliptina, colapso del sistema de turnos, longas demoras para consultas especializadas y ausencia de médicos durante el periodo vacacional, obligando a muchos a buscar atención privada o enfrentar deterioro de su salud.

Infraestructura y promesas oficiales: ¿avance o discurso?

El IPS ha comunicado que está llevando adelante un plan de reformas edilicias en el Hospital Central, con obras y renovación de áreas críticas previstas para ser concluidas en febrero. Sin embargo, la percepción de asegurados es que estas obras se anuncian mientras la infraestructura actual sigue poniendo en riesgo la salud de quienes esperan atención, y sin una mejora palpable en el acceso al servicio diario.

Por qué los asegurados deben exigir acción inmediata

La muerte de un asegurado, los interminables tiempos de espera, la caída constante del sistema de turnos, la falta de medicamentos y la degradación de la infraestructura conforman una crisis sistémica profunda en el Instituto de Previsión Social. Esta crisis no es anecdótica: es una falla estructural que terminará en más tragedias si no se corrige con urgencia.

Los aportantes del sistema —hombres, mujeres, adultos mayores y trabajadores que pagan una y otra vez para sostener el sistema— deben manifestarse, exigir rendición de cuentas y presionar al Consejo de Administración del IPS para que articule mecanismos efectivos de respuesta, inversión real en infraestructura, tecnología de agendamiento confiable, equipos médicos suficientes y una estrategia de atención digna para todos.

Cada día sin soluciones es un día en el que un asegurado sufre, espera y arriesga su vida. La situación actual ya es insostenible y exige la acción conjunta de autoridades y ciudadanos para evitar que más vidas se pierdan por lo que podría y debería ser un derecho garantizado: la atención médica de calidad, en tiempo y forma.

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