Hoja de ruta

El Ejecutivo acelera su plan de seguridad con cambios legales y expansión territorial

El presidente Santiago Peña puso en marcha la agenda de seguridad para el 2026 con una reunión clave del Consejo de Defensa Nacional, en la que se trazaron las líneas de acción para reforzar el Plan Estratégico de Seguridad para el Desarrollo, una de las apuestas centrales de su Gobierno desde el inicio de su mandato.

El foco estará puesto en la expansión territorial de las operaciones conjuntas, una mayor coordinación entre instituciones y la revisión del marco legal vigente.

El encuentro marcó el inicio formal de la planificación anual en materia de defensa y seguridad, con la participación de las principales autoridades del área. Desde el Ejecutivo señalan que el objetivo es integrar los proyectos de cada institución estatal bajo una estrategia común, orientada a garantizar condiciones de seguridad que permitan el desarrollo económico y social en todo el país.

Uno de los avances señalados por el Gobierno es la ampliación del alcance operativo de las Fuerzas de Tarea Conjunta hacia zonas consideradas críticas, como Canindeyú y el sur del país. La presencia reforzada en estos territorios apunta a fortalecer el control estatal y a profundizar el trabajo coordinado con la Policía Nacional, en un intento por contener amenazas vinculadas al crimen organizado y otras actividades ilícitas.

El Ejecutivo reconoce que los resultados del plan aún no pueden medirse en cifras concretas, pero sostiene que el carácter estratégico de la iniciativa apunta a impactos de mediano y largo plazo. La planificación contempla ajustes progresivos, evaluaciones periódicas y una articulación más eficiente entre los distintos organismos con competencia en seguridad y defensa.

Otro de los ejes centrales discutidos fue la necesidad de avanzar en la armonización de las leyes que regulan las funciones de las instituciones del Estado en esta materia. El Gobierno considera que la superposición de competencias y vacíos normativos debilitan la acción estatal, por lo que se buscará ordenar el marco legal para delimitar responsabilidades sin perder capacidad de respuesta conjunta.

Además, el plan prevé la incorporación de instancias de formación que incluyan a civiles en áreas vinculadas a la defensa y la seguridad, así como la ampliación de los espacios de coordinación interinstitucional frente a lo que el Gobierno identifica como una de las principales amenazas actuales: el crimen organizado transnacional.

Desde el Ejecutivo insisten en que la seguridad no es un fin en sí mismo, sino una condición necesaria para el progreso. La estrategia oficial apunta a generar un entorno que brinde previsibilidad y tranquilidad a la ciudadanía, bajo la premisa de que sin seguridad no hay desarrollo posible.

El Plan Estratégico de Seguridad para el Desarrollo fue concebido pocos días después de la asunción de Peña y tomó forma durante los primeros meses de su administración. A poco más de un año de su implementación, el Gobierno busca imprimirle un nuevo impulso político y operativo, con reuniones periódicas del Codena y una agenda de reformas legales que promete abrir nuevos debates en el ámbito institucional y legislativo.