"El desarrollo cultural debería ser el máximo compromiso político y ciudadano de todo gobierno"

"El desarrollo cultural debería ser el máximo compromiso político y ciudadano de todo gobierno"

La arquitecta Mabel Causarano, candidata de la Alianza Encuentro Nacional dentro de la Concertación Nacional para el Senado, pretende llegar al Poder Legislativo buscando contribuir a través de su experiencia en el sector público, donde se desempeñó como ministra, asesora, consultora.

En una entrevista exclusiva para el diario El Nacional contó que desde esos espacios pudo ver y sentir los efectos de los recortes presupuestarios, los vacíos legales, la distancia entre las exigencias administrativas, las demandas y expectativas ciudadanas.

En este sentido, cree que llegando a la Cámara Alta en este período legislativo, una función que crea un nexo con los ciudadanos, un canal donde podrá recibir y escuchar las inquietudes y propuestas del pueblo y eso ayudará a contribuir a la gobernabilidad del cambio y darle sostenibilidad, una oportunidad que no puede desaprovechar, afirmó.

Mencionó que desde este curul trabajará por la cultura, que se encuentra en una etapa histórica en la cual es el motor de los cambios, por ello, apoyará y fortalecerá la función del Centro histórico, de todas las ciudades y núcleos urbanos del país, con un proyecto de ley que instale la Red Nacional de Centros históricos y el respectivo mecanismo de apoyo, otros de los ejes de trabajo que busca impulsar: "Más ciudadanía y más cultura".

¿Qué le motivó para presentarse en estas elecciones generales en busca de un espacio dentro del Poder Legislativo?

En nuestro sistema republicano la incidencia política del Parlamento es determinante. Para asegurar la gobernabilidad del cambio, el gobierno de la Concertación Nacional, que tendrá que revertir las condiciones y tendencias dominantes, demandará el apoyo del Poder Legislativo. El entendimiento y acuerdo sobre las prioridades a encarar y los recursos necesarios para impulsarlas, asegurarán la factibilidad de las reformas inherentes al cambio. De ello dependen las políticas públicas, que están siendo anunciadas semanalmente, en materia de salud, educación, seguridad, trabajo, cultura.

Mi experiencia en el sector público fue principalmente con el Poder Ejecutivo: como ministra, asesora, consultora. Pude ver y sentir los efectos de los recortes presupuestarios, los vacíos legales, la distancia que se interpone entre las exigencias administrativas, las demandas y expectativas ciudadanas.

Al ser electiva, la función legislativa crea un nexo, una suerte de cordón umbilical con el electorado, del cual los legisladores son representantes. El mandato otorgado por la ciudadanía a los congresistas los compromete a establecer canales efectivos de diálogo abierto y plural con los mandantes. Recibir y escuchar las inquietudes y propuestas ciudadanas, procesarlas, plantearlas al Ejecutivo y traducirlas en normas, activa las funciones de representación y legislación, a la par que la de control político.

Contribuir a la gobernabilidad del cambio y darle sostenibilidad es una oportunidad que no puedo desaprovechar. Y es mi motivación.

¿Cómo va encaminada la campaña electoral a solo casi un mes de las elecciones?

La encaro con los medios al alcance de alguien -como es mi caso- que dispone de una capacidad muy reducida para invertir en la publicidad tradicional (cartelería, TV, publi-notas, etc.).

Cuento con amigos, para la evaluación del desempeño de la campaña, la difusión de mis mensajes en las redes sociales, un apoyo técnico rentado (una persona) y mi dedicación personal, que me insume la mayor parte del día.

Tiendo a ser optimista, por las expresiones de aliento y la receptividad de quienes me conocen y comparten los ejes de mi propuesta. Pero no desconozco la importancia de la llegada masiva que puedan tener las candidaturas de los partidos tradicionales, las que aspiran a la reelección y las nuevas, que disponen de los medios para lograr una importante visibilidad.

La creatividad, el compromiso y el deseo de llegar a la meta son ingredientes indispensables para alcanzar el objetivo.

¿En qué se diferencia su candidatura a la Senaduría de otros aspirantes dentro de la lista de la Alianza Encuentro Nacional?

Trabajo dos ejes: "Más ciudadanía" y "Más cultura", que sintetizan mi trayectoria en el sector público, el privado, la investigación, la docencia. La combinación de estas funciones me permite un enfoque integrado de la contribución que podré aportar desde el Senado.

Vivimos fenómenos de fuerte impacto social, ambiental, económico y cultural, como el aumento de la población urbana, la creación de nuevos municipios, la formación y extensión de los sistemas metropolitanos, la ocupación inadecuada del suelo, la pérdida del patrimonio cultural, que no son atendidos por políticas públicas efectivas y proactivas. En el mejor de los casos, el gobierno reacciona con medidas coyunturales, que no resuelven los problemas sino los agrava. La ciudadanía se ve obligada -y no siempre puede- a estar en alerta continua con respecto a las transformaciones territoriales que afectan directamente a su calidad de vida.

Lo mismo ocurre con la dimensión cultural, que es el furgón de cola de las políticas públicas, en una etapa histórica en la cual la cultura es el motor de los cambios: estamos inmersos en un sistema mundial que premia la calidad, la innovación, la creatividad, la diversidad. Nuestras fuerzas creativas en las variadas disciplinas artísticas, audiovisuales, performativas se ven constreñidas a interminables periplos, en busca de fondos para desarrollar sus ideas y expresar sus talentos. No son pocos quienes deben emigrar, para no sucumbir al diktat del clientelismo y la mediocridad.

Salvo el de Areguá, que está protegido por ley, los centros históricos no cuentan con ordenanzas que valoren su importancia. Si disponen de ellas, como Asunción, son letra muerta.

La ley puede estimular la creación de una Red de Centros Históricos, que coordine acciones para su protección y puesta en valor, con múltiples efectos positivos.

La descentralización, establecida en el Art. 1 de la Constitución Nacional, está lejos de desplegar sus potencialidades. Se debe impulsar un órgano de planificación y gestión de los sistemas metropolitanos, concentran cerca del 50 % de la población nacional, hoy sujetos a la acción descoordinada y desarticulada de múltiples agentes.

¿Cuáles han sido los reclamos específicos que le hacen llegar los ciudadanos?

Se concentran en la desorganización de la gestión territorial. Particularmente, en la falta de coordinación de las políticas públicas y de sanción ante la ineficacia de las acciones del gobierno.

La ciudadanía percibe que la corrupción extendida hará inviable nuestra condición republicana. Y que la práctica del clientelismo es: “Pan para hoy y hambre para mañana”.

¿Cuáles son sus propuestas que busca impulsar dentro de la Cámara de Senadores?

Desde hace 212 años vivimos en una república soberana. Desde hace tres décadas, en un Estado social de derecho, que nos garantiza educación, salud, trabajo digno, seguridad, cultura, medio ambiente saludable. Podemos elegir a nuestras autoridades, ser electos/tas. También estamos obligados a cumplir la ley y a fomentar la convivencia social.

La mayoría de los paraguayos/as vivimos en ciudades. El porcentaje más alto se encuentra en las áreas metropolitanas de Asunción, Ciudad del Este y Encarnación. Se está formando el sistema metropolitano triangular de Coronel Oviedo, Caaguazú y Villarrica, con sus municipios aledaños. Los sistemas metropolitanos de Asunción, Ciudad del Este y Encarnación son los territorios más dinámicos del país.

La ciudadanía metropolitana merece una red vial que facilite el uso de diversos medios y un transporte público seguro, accesible, de alta frecuencia y amplia cobertura. Para lograrlo, se requiere una gestión intermunicipal, establecida por ley.

Trabajaré para que estos territorios, tan pujantes y complejos, con muchísimas demandas desatendidas, tengan un marco normativo que les asegure una gestión eficiente y desarrollen sus fuerzas sociales, económicas y culturales, fundamentales para el país.

Cuando es efectiva, la gestión municipal activa las fuerzas vivas locales y contribuye al desarrollo nacional. En el caso contrario, aporta a la dispersión de las iniciativas y de los recursos.

La convivencia social y el ejercicio de la ciudadanía se despliegan en el espacio público: las calles, las plazas, los parques, las costas de ríos, arroyos y lagos. Impulsaré medidas legales propositivas que fomenten la creación, el mantenimiento y el mejoramiento del espacio público, incluyendo las áreas verdes, la recuperación y conservación de los cursos de agua (arroyos, lagunas, humedales, ríos).

La cultura es el mayor valor alcanzado por la humanidad. Somos humanos porque somos seres culturales. La preservación, puesta en valor y desarrollo cultural debería ser el máximo compromiso político y ciudadano de todo gobierno que plantee el cambio del statu quo.

Apoyaré y fortaleceré la función del Centro histórico, de todas las ciudades y núcleos urbanos del país, con un proyecto de ley que instale la Red nacional de Centros históricos y el respectivo Mecanismo de apoyo. La ley tendrá carácter propositivo, para inducir a todos los municipios a definir, delimitar, regular y ponerlos en valor.

Con las respectivas comisiones, apuntaré a compatibilizar el conjunto de leyes y convenios internacionales, con miras a la conformación de la Red de Centros Históricos, en el marco del Sistema nacional de Protección del Patrimonio Cultural (Ley 5621/16).

¿Qué opinión se merece la gestión legislativa (diputados y senadores) de estos cinco años que se despide ahora?

Hay diferencias entre ambas cámaras. El Senado fue una de las pocas (¿la única?) instituciones no cooptadas por los poderes fácticos. Ha ofrecido un espacio de confiabilidad, en un escenario de progresivo deterioro de la condición republicana.

Cabe reconocer que una minoría de diputados y diputadas ha honrado el compromiso contraído con la ciudadanía, gracias a una nutrida producción legislativa y la defensa de la institucionalidad, sentado posturas que los coloca en el lado correcto de la historia.

¿Cómo calificaría el gobierno de Mario Abdo Benítez?

La gestión de la pandemia y la renegociación del Tratado de Itaipú lo habilitan para el aplazo, sin atenuantes ni posibilidades de apelación.

¿Confía en el trabajo de la Justicia Electoral para estas elecciones generales del 30 de abril?

El Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) se renovó. Tengo entendido que sus autoridades son respetables y que recuperarán el prestigio de los años mozos de la institución.

¿A su criterio, qué le espera al Paraguay si vuelve a gobernar el Partido Colorado o qué le espera al Paraguay si gana la Concertación Nacional la presidencia de la República?

Si vuelve la Asociación Nacional Republicana (ANR), el modelo clientelar continuará, encaminado hacia su ineluctable límite: la destrucción de la República. Sin cambio en la oferta educativa, en los servicios de salud, en la seguridad, en el acceso a fuentes de trabajo digno, seguiremos ocupando los últimos lugares en el Programa PISA, emigrando a España para trabajar, yendo a la Argentina para ser atendidos en salud, dando a luz en los pasillos de los hospitales, lavando activos con la construcción de edificios desocupados y esperando que los Estados Unidos hagan las tareas que no quisimos o supimos hacer.

La alternancia abre las puertas de la esperanza y ofrece la posibilidad del cambio, que rescatará a la República del abrazo letal del desgobierno y la desinstitucionalización. Iniciará la recuperación de los valores y principios aplastados por la corrupción. En fin, tendremos más ciudadanía y más democracia.