Desfile militar abre fisuras en el oficialismo y convierte las fiestas patrias en nuevo frente de desgaste para Peña
Lo que inicialmente había sido presentado como una decisión administrativa y operativa de las Fuerzas Armadas terminó escalando rápidamente a un conflicto político que golpeó al oficialismo en plena semana de celebraciones nacionales. La controversia se instaló luego de que desde el Gobierno se comunicara que este año no se realizaría el tradicional desfile militar y policial, alegando prioridades relacionadas con tareas de seguridad, asistencia humanitaria y otros operativos institucionales.
La reacción no tardó. Desde sectores de la disidencia colorada, referentes opositores y dirigentes históricos comenzaron a multiplicarse las críticas hacia el Ejecutivo, acusándolo de desvalorizar símbolos patrios y de romper con una de las tradiciones más representativas de las fiestas de la Independencia Nacional.
Uno de los que salió con dureza fue el dirigente colorado Gerardo Soria, quien sostuvo que el oficialismo terminó corrigiendo la medida únicamente después de sentir el impacto político y social que generó la suspensión. Afirmó que el Gobierno buscó desactivar el creciente rechazo ciudadano luego de quedar bajo fuertes cuestionamientos por la decisión.
Soria también apuntó directamente contra Pedro Alliana, señalando que durante varios días el Gobierno defendió la cancelación del desfile como una determinación definitiva y respaldada por razones operativas. Sin embargo, remarcó que el discurso oficial cambió abruptamente tras los reclamos provenientes tanto de la oposición como de sectores internos del Partido Colorado.
La controversia también encontró eco en figuras históricas del coloradismo. El exsenador y abogado constitucionalista Hugo Estigarribia cuestionó el manejo político del episodio y sostuvo que el desfile militar no puede ser tratado como un evento secundario dentro de las celebraciones patrias debido a la carga simbólica e histórica que representa para el país.
Además, criticó la forma en que el Gobierno terminó anunciando la rectificación, señalando que incluso el comunicado oficial difundido por la Vicepresidencia contenía errores en la fecha, situación que —a su criterio— reflejó el apuro con el que el oficialismo intentó contener el costo político generado por la polémica.
Estigarribia también recordó sus cuestionamientos previos sobre la ausencia de símbolos patrios en algunos espacios oficiales y dependencias vinculadas al Gobierno durante los preparativos de las fiestas patrias, interpretando esos hechos como señales de desconexión con las tradiciones nacionales.
Finalmente, el Ejecutivo confirmó que el desfile militar y policial sí se realizará el próximo 14 de mayo, en medio de un escenario donde la controversia ya había escalado mucho más allá de la organización de un acto ceremonial y terminó convirtiéndose en una nueva disputa política dentro y fuera del oficialismo.


