¿Derecho al derecho contra los derechos? Los “antiderechos”

¿Derecho al derecho contra los derechos? Los “antiderechos”

Por Alan L. Redick

Surge ahora la denominación de “antiderechos” para denominar a los pro-vida y a quienes se oponen a las enseñanzas de ideología de género en las escuelas. Hoy en día resulta que hasta el marxismo cultural no es más que una teoría conspirativa. Pero la diferencia entre conspirar y ser parte de una teoría conspirativa es la realidad.

Para el comediante George Carlin los derechos son solo ideas. En parte tiene toda la razón, especialmente si se lo analiza desde una perspectiva secular. Dice Carlin que la declaración de derechos fundamentales en EE. UU. tenía solo 10 derechos fundamentales. Curiosamente se olvidaron de tratar el derecho contra la esclavitud, por lo que posteriormente tuvieron que añadir 17 enmiendas. Los británicos por su parte tienen solo 13 derechos fundamentales, mientras que los alemanes tienen 29.

¿Cuál es el parámetro entonces para que hoy día reconozcamos derechos fundamentales sin tener que recurrir a la revelación divina o al derecho consuetudinario?

La respuesta a esto durante un tiempo fue el derecho natural y la antropología, hasta que posteriormente se introdujo la corriente del relativismo cultural que sustenta al relativismo moral. En mi opinión la moral y la ética no son relativas, sino relacionales; es decir, no responden arbitrariamente a caprichos selectivos, sino que se relacionan a casos específicos; o sea que la conducta debe ser analizada en función a cómo se relaciona con su realidad.

Cuentan los primeros cronistas que los guaraníes practicaban el canibalismo (hasta nuestros días queda el famoso 'caldo avá'). El mismo fenómeno lleva a Michel de Montaigne a escribir un ensayo “Sobre los caníbales”, tomando de referencia a la tribu guaraní de los Tupinambás. Igualmente, Freud toma de referencia a los guaraníes en su obra Totem y Tabú, donde analiza el tabú del canibalismo. Sin embargo, hay que entender que incluso para los etnógrafos y antropólogos, el canibalismo guaraní era de orden ritual.

El antropólogo Arnold Van Gennep propuso la idea de que el ritual es un 'rito de paso'. La ceremonia ritual funciona como una especie de umbral cívico social que sirve para marcar el paso de un estadio al otro; así, por ejemplo, el matrimonio marca el paso de vida de soltero a la vida de casado. Pero en ese umbral ritual generalmente se permite romper ciertas normas (normales) siempre y cuando se esté dentro del marco del umbral ritual. Por ejemplo, y es el caso que da Freud, durante la eucaristía cometemos un acto simbólico de canibalismo al comernos el cuerpo de Cristo, y de hematofagia (también prohibida en la Torah), al beber simbólicamente la sangre de Cristo. Sin embargo, se nos está permitido simbolizar esa transgresión en ese espacio que crea el umbral ritual.

Los guaraníes no eran caníbales, y esto lo tenían bien en claro los primeros que los estudiaron. La antropofagia no era parte de su dieta normal. Practicaban el canibalismo solo en tiempos de guerra y siempre lo hacían dentro de un ritual.

Los griegos entendían muy bien esta relación entre las diferencias culturales, lo cual queda evidenciado ya desde Heródoto. Los romanos formalizaron más estas concepciones desarrollando el 'derecho de gentes', que entendía y toleraba las costumbres de los pueblos, pero que a la vez reconocía la primacía de ciertos derechos fundamentales.

La teoría del Derecho Natural vino desarrollarse a partir de esos principios, solo que la ley divina siguió siendo fundamento de los principios. Posteriormente la teoría natural vino a fundamentarse mayormente dentro de la naturaleza, pero pronto chocó con el relativismo darwiniano.

La naturaleza presenta casos teratológicos o deformidades. La observancia de la naturaleza puede darnos ciertos patrones de conducta. De ahí lo fascinante en lo que estudian algunos biólogos, sobre el sentido ético de ciertas conductas animales. Fuera de la relación del miedo y del hambre, ¿por qué dejan de matar algunos animales depredadores?

Sin embargo, es Aristóteles quien más luz ha arrojado en este tema. Cuando dice el Estagirita que por 'naturaleza' (?????) el ser humano es un 'animal político, ????????????? (Pol. 1253a), no se refiere a que el ser humano ya nace naturalmente político. Este es un error tan común para quienes no comprenden la lengua griega antigua y también para quienes no conocen las obras aristotélicas.

Por suerte, el mismo Aristóteles nos aclara que cuando usa el término 'naturaleza' (?????) se refiere a su sentido teleológico, o sea: “lo que cada ser es, después de cumplirse el desarrollo, eso decimos que es su naturaleza” (Pol. 1252b). Así, podemos decir que el ser humano es teleológicamente, o que su finalidad es la de ser un animal político.

Este mismo argumento teleológico o de la finalidad, nos lleva también a entender la naturaleza del feto humano, que es por naturaleza humano. Desde la concepción la finalidad del feto es y será siempre ser un ser humano, si no es abortado y de seguir su curso natural. Es humano etiológicamente, ontológicamente y teleológicamente.

De modo que, aunque estudiemos a las bestias en su naturaleza pura, o de que nos desarrollemos teleológicamente hacia esa civilidad a la que estamos destinados, siempre daremos con ciertas pautas éticas comunes, como ser la preservación de la vida.

De ese mismo modo es para Cicerón cómo fue desarrollándose la civilización. No fue tanto a través de la violencia brutal, sino a través de la razón y la elocuencia como los seres humanos decidieron agruparse civilmente reconociendo valores comunes hacia sus fines naturales (De inventione 1, 2).

No se puede caer en la ridiculez de estos deshonestos que pretenden hoy día confundir con sus propagandas ideológicas que intentan tildar de “antiderechos” a quienes defienden lo bueno y lo correcto, a lo que hasta las bestias sin leyes como nosotros respetan, como ser el derecho a la vida y la patria potestad.

No puedo tampoco, por otro lado, dejar de mencionar aquí el derecho a la dignidad de todo ser humano. Si ya siendo adulto Fernando decide llamarse Kimberly y asemejar su cuerpo al de una mujer (aunque nunca podrá ser madre), me parece aceptable esa actitud personal. Respeto el derecho de muchos de no llamarla mujer; yo, por cortesía, no tengo ningún problema de llamarla Kimberly y de reconocerla como transexual.

Lo que sí no es negociable y no me parece bien, es que tengamos que burlarnos o permitir burlas hacia cualquier adulto que haya preferido una sexualidad diferente a la nuestra. No creo que nos hagan falta leyes para eso, solo que practiquemos lo que predicamos: el respeto a las libertades.

Muchas veces, y creo que en cierta forma en esto ha caído la intención de gran parte de nuestra prensa,se busca una reacción adversa en el público a través de noticias sensacionalistas que faltan a la verdad. Lastimosamente ese extremo hace que mucha gente reaccione hacia el otro extremo.

Lo que sí me parece risible y digno de burla es tildar de 'antiderechos' a quienes defienden derechos fundamentales.

Existe una jerarquía y una escala de valores entre los mismos derechos. El derecho a la vida tiene prioridad ante el derecho a la propiedad. Si tu cuerpo es tu propiedad, la vida que depende el él está por encima de tu derecho a disponer de tu cuerpo.

No me queda otra forma que responder a este mal chiste de que ahora pretenden promover, el de los 'antiderechos' con otro chiste, y nadie mejor que el humor de Monty Python para revelarnos lo ridículo de algunos argumentos:

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