La llegada de Horacio Cartes a Estados Unidos para presenciar la final de la Copa Mundial de Fútbol representa el cierre, al menos en términos migratorios y financieros, de uno de los periodos internacionales más complejos para el expresidente paraguayo.
Cartes arribó este viernes acompañado por personas de su entorno político y personal. Fue recibido por el embajador paraguayo Gustavo Leite y tiene previsto asistir el domingo al partido entre Argentina y España en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Es su primer viaje conocido a Estados Unidos desde que el Gobierno de ese país revocó su visa y lo designó como "significativamente corrupto" en julio de 2022.
La escena actual contrasta con el escenario que enfrentaba pocos años atrás. Además de tener prohibida la entrada a Estados Unidos, Cartes quedó excluido del sistema financiero norteamericano, varias de sus empresas fueron bloqueadas y durante un tiempo existieron interrogantes públicos sobre la posibilidad de que las acusaciones administrativas derivaran en una causa penal o en un pedido de extradición.
Sin embargo, para reconstruir correctamente el caso es necesario diferenciar tres procesos distintos: la investigación judicial desarrollada en Brasil por el caso Darío Messer, la designación migratoria impuesta por el Departamento de Estado y las sanciones económicas aplicadas posteriormente por el Departamento del Tesoro estadounidense.
El antecedente brasileño y la orden de captura
Antes de las medidas adoptadas por Estados Unidos, Cartes ya había atravesado una situación judicial de alto riesgo en Brasil. En noviembre de 2019, el juez federal Marcelo Bretas ordenó su prisión preventiva en el marco de la denominada Operación Patrón, derivada del caso Lava Jato y vinculada con el esquema financiero encabezado por Darío Messer.
La investigación brasileña sostenía que Cartes habría ayudado económicamente a Messer durante el periodo en el que este permanecía prófugo. La hipótesis señalaba que el expresidente paraguayo facilitó dinero que habría sido utilizado para financiar la clandestinidad del cambista, conocido como el "doleiro de los doleiros".
La orden de prisión generó entonces la posibilidad concreta de que Brasil solicitara su extradición. Sin embargo, solo diez días después, el 29 de noviembre de 2019, un ministro del Superior Tribunal de Justicia brasileño concedió un habeas corpus y revocó la medida de prisión preventiva. La investigación podía continuar, pero Cartes quedó liberado del riesgo inmediato de detención derivado de aquella orden.
Ese antecedente explica por qué los viajes internacionales de Cartes fueron tratados durante años con extrema cautela. La existencia de una orden de captura, aunque después fuera revocada, instaló el temor de que pudiera ser retenido en un tercer país mientras se resolvía una solicitud judicial.
El caso brasileño fue independiente de las sanciones que posteriormente impuso Estados Unidos. No existe información pública que permita afirmar que Cartes haya tenido una orden estadounidense de captura o un pedido formal de extradición desde Washington.
La designación que le cerró las puertas de Estados Unidos
El 22 de julio de 2022, durante la administración del presidente Joe Biden, el entonces secretario de Estado Antony Blinken anunció la designación de Horacio Cartes por su presunta participación en actos significativos de corrupción.
La medida fue adoptada bajo la sección 7031(c) de la legislación presupuestaria estadounidense. Su efecto principal fue declarar a Cartes inelegible para ingresar a Estados Unidos y extender la restricción a sus hijos adultos.
El Departamento de Estado sostuvo que el exmandatario había participado en hechos de corrupción antes, durante y después de su Presidencia, y que había obstruido una investigación internacional sobre crimen transnacional para protegerse a sí mismo y a un socio de un posible procesamiento y daño político.
La designación fue una decisión administrativa y migratoria. No equivalía, por sí sola, a una imputación penal, una condena judicial ni una solicitud de extradición.
Cartes rechazó públicamente las acusaciones y anunció que pondría a disposición la información necesaria para aclararlas. Su equipo jurídico también negó que existieran fundamentos para vincularlo con organizaciones terroristas, narcotraficantes u otros grupos criminales.
Las sanciones financieras agravaron el aislamiento
El cuadro se volvió más grave el 26 de enero de 2023. La Oficina de Control de Activos Extranjeros, conocida como OFAC y dependiente del Departamento del Tesoro, sancionó a Cartes bajo el programa Global Magnitsky.
A diferencia de la designación del Departamento de Estado, esta segunda medida tuvo consecuencias económicas concretas. Los bienes y activos de Cartes que se encontraran bajo jurisdicción estadounidense quedaron bloqueados y las personas y empresas de Estados Unidos tuvieron prohibido realizar operaciones con él.
El Tesoro también incluyó inicialmente a cuatro empresas vinculadas con el expresidente: Tabacos USA, Bebidas USA, Dominicana Acquisition y Frigorífico Chajha.
La acusación estadounidense describió un supuesto patrón de corrupción que habría incluido pagos a funcionarios y legisladores para mantener influencia política. El Gobierno de Estados Unidos sostuvo además que representantes de Cartes habrían participado en operaciones relacionadas con personas vinculadas con Hezbollah, organización considerada terrorista por Washington. Cartes negó esas afirmaciones.
En marzo de 2023, Tabacalera del Este SA, Tabesa, también fue incorporada a la lista de entidades bloqueadas. Más adelante, en agosto de 2024, el Tesoro volvió a adoptar medidas contra la tabacalera por considerar que continuaba proporcionando apoyo financiero a Cartes.
Las sanciones tuvieron repercusiones que excedieron el territorio estadounidense. Los bancos y empresas internacionales suelen evitar operaciones con personas incluidas en la lista de la OFAC para no exponerse a sanciones secundarias, restricciones o dificultades de acceso al sistema financiero norteamericano.
Cartes anunció en marzo de 2023 que se apartaba formalmente del Grupo Cartes. La decisión fue presentada como una medida destinada a evitar que las sanciones afectaran a las empresas y a sus trabajadores.
El debate sobre una eventual extradición
Durante los años de vigencia de las medidas, dirigentes políticos, abogados y analistas debatieron si las sanciones podían constituir el paso previo a una investigación penal en Estados Unidos.
La preocupación no era completamente abstracta. El Tesoro había formulado acusaciones graves sobre sobornos, obstrucción de investigaciones y contactos con personas vinculadas con una organización considerada terrorista por Estados Unidos. Además, el tratado de extradición entre Paraguay y Estados Unidos alimentaba especulaciones sobre posibles acciones futuras.
No obstante, nunca se hizo pública una acusación penal federal, una orden de arresto estadounidense o una solicitud formal de extradición contra Cartes. Las sanciones de la OFAC y la designación como "significativamente corrupto" pertenecían al terreno administrativo, financiero y migratorio, no constituían por sí mismas un proceso penal.
El propio abogado del exmandatario, Pedro Ovelar, rechazó en diferentes ocasiones que existiera una amenaza concreta de extradición. Otros especialistas señalaban que una acusación penal futura era jurídicamente posible, pero dependía de la presentación de cargos ante un tribunal y no podía inferirse automáticamente de una sanción administrativa.
En la práctica, Cartes evitó viajar al exterior durante buena parte de ese periodo. Esa conducta fue interpretada como una medida de prudencia jurídica ante el antecedente brasileño y la incertidumbre sobre el alcance que podrían alcanzar las medidas de Washington.
El cambio comenzó con el retorno de Trump
El escenario comenzó a modificarse después del regreso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos.
El 6 de octubre de 2025, la OFAC retiró oficialmente a Horacio Cartes y a varias empresas relacionadas de la lista de Personas Especialmente Designadas y Bloqueadas. La decisión eliminó las restricciones financieras que habían estado vigentes desde enero de 2023.
La exclusión alcanzó a Cartes, Tabesa y otras firmas que habían quedado afectadas por las sanciones. Con ello, dejaron de estar bloqueados sus eventuales activos bajo jurisdicción estadounidense y se levantó la prohibición general que impedía a ciudadanos y empresas norteamericanas realizar operaciones con él.
Cartes celebró la resolución y agradeció al Gobierno de Trump por revisar su situación. Sostuvo que la decisión había sido tomada con objetividad y sentido de justicia. El presidente Santiago Peña también expresó satisfacción y reafirmó la intención de profundizar la relación bilateral con Washington.
La OFAC no declaró a Cartes inocente ni publicó una refutación detallada de las acusaciones formuladas en 2023. La exclusión de una persona de la lista de sanciones significa que el Gobierno estadounidense considera que el bloqueo ya no resulta necesario, pero no equivale necesariamente a una sentencia judicial sobre los hechos originales.
La visa era el último obstáculo
El levantamiento de las sanciones económicas no significaba automáticamente que Cartes pudiera viajar. La OFAC depende del Departamento del Tesoro, mientras que las restricciones de ingreso y las visas son competencia del Departamento de Estado.
Durante varios meses persistieron dudas sobre si la designación migratoria seguía vigente. En febrero de 2026, el abogado Pedro Ovelar aseguró que Cartes ya podía solicitar una visa y que no tenía impedimentos pendientes ante las instituciones estadounidenses.
La confirmación pública de que había recuperado la autorización de ingreso se produjo en julio. Informaciones difundidas desde el entorno del expresidente señalaron que la Embajada estadounidense le había otorgado nuevamente una visa.
La llegada efectiva de Cartes a territorio estadounidense despejó cualquier duda práctica: las autoridades migratorias autorizaron su ingreso. Su presencia en Estados Unidos demuestra que la restricción que le impedía viajar dejó de aplicarse, independientemente de que no se haya difundido públicamente una resolución detallada del Departamento de Estado sobre la eliminación formal de la designación de 2022.
El regreso convertido en mensaje político
El viaje tiene un componente deportivo, pero también adquirió un fuerte significado político para Honor Colorado.
El senador Javier Zacarías Irún calificó la presencia de Cartes en Estados Unidos como una reivindicación política y social. Para el oficialismo, la posibilidad de que el presidente de la ANR vuelva a ingresar al país que anteriormente lo había sancionado representa la superación de un episodio utilizado durante años por sus adversarios.
Cartes viajó acompañado por el senador Antonio Barrios, su pareja, Chiara Capdevila, y el apoderado de la ANR Eduardo González. En Estados Unidos fue recibido por Gustavo Leite, quien todavía se desempeña como embajador paraguayo en Washington antes de regresar al Senado.
La fotografía de su llegada concentra en una sola imagen el giro experimentado en cuatro años. En julio de 2022, Estados Unidos le había cerrado sus fronteras; en enero de 2023, bloqueó sus operaciones financieras; en 2024, amplió las medidas sobre Tabesa; en octubre de 2025, levantó las sanciones económicas; y en julio de 2026, Cartes volvió a ingresar al país.
Lo que quedó atrás y lo que no fue aclarado
El retorno no borra la existencia de las acusaciones que fueron formuladas por el Gobierno estadounidense. Tampoco significa que un tribunal haya estudiado las pruebas y dictado una absolución, porque las medidas no surgieron de un juicio penal.
Al mismo tiempo, tampoco es correcto afirmar que Cartes estuvo procesado penalmente en Estados Unidos o que existió una orden de extradición norteamericana. No hay constancia pública de una acusación judicial, una orden de captura o un pedido formal de entrega presentado por Washington.
El caso brasileño sí produjo una orden de prisión preventiva en 2019, pero fue revocada por el Superior Tribunal de Justicia pocos días después. Las restricciones estadounidenses posteriores fueron de carácter administrativo, financiero y migratorio.
Lo ocurrido muestra cómo una decisión política y administrativa internacional puede producir consecuencias equivalentes a un fuerte aislamiento, incluso sin una condena penal. Durante casi cuatro años, Cartes no podía ingresar a Estados Unidos y, durante más de dos años, estuvo excluido de su sistema financiero.
Su llegada para la final del Mundial marca el final visible de esas restricciones. El expresidente pasó de evitar viajes internacionales por recomendación jurídica y enfrentar dudas sobre una eventual detención a volver a Estados Unidos con una visa válida, recibido por el representante diplomático del Gobierno paraguayo y rodeado por dirigentes de su movimiento.
La transformación es contundente, aunque no resuelve todas las preguntas sobre qué elementos llevaron primero a Washington a acusarlo con tanta gravedad y cuáles fueron las circunstancias consideradas después para retirar las sanciones y permitirle nuevamente el ingreso.


