Cruz Roja Internacional acepta mediar en casos de secuestros del EPP

Cruz Roja Internacional acepta mediar en casos de secuestros del EPP

Con una nota fechada en Brasilia, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) informó su predisposición para mediar en los casos de secuestrados por el grupo autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que continúan desaparecidos, el policía Edelio Morínigo, el ganadero Félix Urbieta, y más recientemente el exvicepresidente Óscar Denis Sánchez.

En la nota, el CICR se define como “una organización neutral, independiente e imparcial, cuya preocupación es el bienestar de las personas afectadas por los conflictos armados y la violencia armada”. Agrega que “una intermediación en un caso de secuestro hace parte de las actividades que el CICR puede brindar en el ejercicio de su labor humanitaria”.

Sostiene que de darse la mediación con el EPP por información sobre el paradero o suerte de los secuestrados, “el diálogo del CICR con sus interlocutores (EPP) es estrictamente confidencial”, por lo que “más información sobre reuniones de la institución y el contenido de las mismas no pueden ser compartidas”.

La participación de la organización humanitaria fue gestionada por las hijas de Óscar Denis, que cuestionan al gobierno la falta de resultados en la búsqueda de su padre, que ya lleva más de 100 días con paradero desconocido, y sin que la familia tuviera alguna prueba de vida.

Desde el gobierno, no se hizo público todavía ningún pronunciamiento sobre la predisposición de la Cruz Roja Internacional para mediar a pedido de la familia Denis. Es indudable que esto pone al Ejecutivo en una incómoda posición, ante la falta cierta de resultados en el combate al grupo armado y la búsqueda del político y empresario concepcionero. El gobierno teme que una eventual intervención de la organización humanitaria valide la pretensión del EPP de ser reconocido internacionalmente como fuerza insurgente.

El caso

Oscar Denis Sánchez fue secuestrado en su estancia “Tranquerita”, junto a su peón el joven indígena Adelio Mendoza, que fue liberado cinco días después, en un caso que desde un primer momento el gobierno interpretó como una respuesta del grupo armado por el ataque a su campamento, el 2 de septiembre en Yby Yaú.

A los pocos días, el gobierno de Abdo Benítez ordenó un despliegue de tropas y equipos de combate inédito desde la caída de la dictadura, en 1989, desplazando unos 1.000 hombres, blindados y transporte, además de sumar el asesoramiento de expertos colombianos en contrainsurgencia, con tecnología de rastreo de última generación.

En un principio, la liberación de Mendoza, concretada tras un primer y único contacto de los captores de Denis con la familia, donde pasaron una lista de exigencias por su liberación y adelantaron que dejarían en libertad al joven trabajador, aumentó las expectativas por el pronto regreso del exvicepresidente, pero pronto también esas esperanzas se desvanecieron con el correr de los días y la falta de noticias.

La familia Denis cumplió con la parte que le tocaba de las exigencias del grupo armado, que volvió a requerir al Estado la liberación de sus líderes presos Carmen Villalba y Alcides Oviedo Brítez, una demanda imposible de cumplir.

Beatriz y sus hermanas distribuyeron miles de kits de alimentos y herramientas exigidas por el EPP por la liberación de su padre, entre comunidades campesinas e indígenas de Concepción, Amambay, San Pedro y Canindeyú. Fue una verdadera carrera contra el tiempo concretar la tarea en el plazo exigido de 8 días. Después, comenzó la vana espera por el regreso de su padre, que continúa hasta hoy.