La legisladora dirigió una nota al presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, en la que plantea que la permanencia de Rivas con matrícula vigente constituye una afrenta para el gremio jurídico, al sostener que existen dudas sobre su idoneidad y que su figura proyecta un mensaje negativo sobre el ejercicio profesional en el país. El planteamiento coincide con reclamos previos impulsados desde el ámbito de los abogados, que ya habían solicitado la revisión de su registro.
En paralelo, la senadora Celeste Amarilla endureció el tono y vinculó el caso con eventuales causales de pérdida de investidura, especialmente tras la denuncia de amenazas contra la fiscala Patricia Sánchez, quien lleva adelante la investigación relacionada con el presunto uso de documentación irregular. Para la parlamentaria liberal, estos hechos podrían configurar un esquema de tráfico de influencias.
Amarilla fue más allá al cuestionar la legitimidad política de Rivas, al señalar que su llegada al Senado respondió a prácticas electorales cuestionables y que su permanencia envía una señal perjudicial a la ciudadanía, especialmente a los jóvenes, sobre el valor del mérito académico y profesional.
El caso arrastra antecedentes que reavivan el debate. Rivas había sido investigado por la presunta producción y utilización de documentos públicos de contenido falso, pero el proceso quedó sin efecto tras una resolución de un Tribunal de Apelaciones que declaró extinguida la acción penal por prescripción. Pese a ello, la fiscala interviniente anunció que recurrirá la decisión ante la Corte Suprema, lo que mantiene abierto el frente judicial.
No es la primera vez que su situación genera tensión en el ámbito político. Ya en 2023 se había impulsado un intento de expulsión desde el Senado, encabezado por la entonces legisladora Kattya González, aunque la mayoría oficialista evitó su salida. Posteriormente, se dispuso el retiro de sus fueros para avanzar con la investigación, medida que luego fue revertida.
Mientras tanto, dentro del Congreso crecen las comparaciones con otros casos recientes de legisladores envueltos en escándalos que terminaron fuera de sus cargos, alimentando la presión sobre el bloque oficialista y abriendo la incógnita sobre si sostendrán nuevamente a Rivas o si, ante el desgaste acumulado, terminarán cediendo ante las exigencias de la oposición.