Reacción

Consejero del IPS también se aparta en medio de la crisis y suma presión sobre Brítez

En plena escalada de cuestionamientos por el colapso operativo del sistema previsional, José Emilio Argaña Contreras confirmó este jueves que puso a disposición su cargo como miembro titular del Consejo de Administración del Instituto de Previsión Social, en representación del sector empleador.

La decisión se da en un contexto marcado por denuncias de muertes evitables, falta de medicamentos y serias deficiencias en la atención médica a los asegurados.

La salida de Argaña se conoció horas después de que otro consejero, Carlos Pereira, adoptara la misma determinación, lo que deja en evidencia el nivel de desgaste interno que atraviesa la previsional. El propio Argaña confirmó su decisión y se convirtió así en el segundo integrante del Consejo que, en un mismo día, opta por dar un paso al costado ante la presión social y política.

Argaña había sido designado en diciembre de 2023 como miembro titular del Consejo de Administración y, además de su rol empresarial, cuenta con trayectoria política como integrante del Tribunal Electoral Partidario de la Asociación Nacional Republicana. Su nombre quedó ahora asociado a una coyuntura crítica que expuso las fallas estructurales del IPS y aceleró los reclamos de cambios profundos.

Las renuncias se producen mientras crecen las protestas de asegurados y familiares de pacientes que denuncian negligencias, suspensión de tratamientos, ausencia de fármacos básicos y demoras prolongadas para acceder a turnos médicos. La situación derivó en pedidos abiertos de renuncia del presidente del IPS y de todos los miembros del Consejo de Administración, a quienes se les exige asumir responsabilidades por el deterioro del servicio.

En este escenario, los reclamos apuntan principalmente a la reposición urgente de medicamentos y a la adopción de medidas concretas que garanticen la atención médica, en un sistema que hoy aparece desbordado y sin respuestas claras. La salida de dos consejeros en un solo día no logró descomprimir el malestar, sino que profundizó la percepción de crisis institucional en una de las entidades más sensibles del Estado.