Venezuela

Congreso se suma al Ejecutivo en respaldo de EE. UU.

Referentes del oficialismo y de la oposición del Congreso coincidieron con el Ejecutivo en avalar la ofensiva de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. El apoyo mayoritario contrastó con escasas advertencias sobre la legalidad internacional y los riesgos geopolíticos de la intervención.

La ofensiva militar llevada adelante por Estados Unidos en territorio venezolano, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, generó una reacción mayoritariamente favorable dentro del sistema político local. Referentes del oficialismo y de la oposición coincidieron en respaldar la acción impulsada desde Washington, interpretándola como un punto de quiebre frente a un régimen al que califican de autoritario y vinculado al crimen transnacional.

Las declaraciones públicas se multiplicaron en las horas posteriores al operativo, en un contexto regional cargado de tensión y con una Venezuela sumida en una profunda crisis institucional, política y humanitaria.

Respaldo político transversal a la intervención

Uno de los pronunciamientos más enfáticos fue el del ex presidente Mario Abdo Benítez, quien celebró el operativo militar señalando que se trató de un paso decisivo para restablecer el orden y la seguridad hemisférica. En su mensaje, sostuvo que ante la magnitud del sufrimiento del pueblo venezolano y la pérdida sistemática de libertades, la comunidad internacional no podía permanecer inmóvil.

En una línea similar se expresó el titular del Congreso, Basilio Núñez, quien definió al gobierno de Maduro como un "narcorrégimen autoritario" y manifestó su expectativa de que el desenlace de la intervención abra paso a la recuperación de las libertades públicas y al respeto de los derechos humanos en Venezuela.

Argumentos de seguridad y democracia

Desde el Senado, Derlis Maidana sostuvo que la operación militar fue una medida excepcional pero necesaria para liberar al pueblo venezolano de un régimen que, a su criterio, anuló la democracia y se sostuvo mediante la represión. El legislador remarcó que la posición histórica del país ha sido de defensa irrestricta de los valores democráticos, incluso frente a decisiones complejas.

El senador Javier Zacarías Irún también respaldó la acción estadounidense, vinculando la crisis venezolana con redes de narcotráfico, crimen organizado y delitos transnacionales que, según afirmó, afectan a toda la región. Para el legislador, la intervención apunta a restablecer la seguridad regional y a desarticular estructuras que trascienden las fronteras venezolanas.

Desde la oposición, el diputado Adrián Billy Vaesken y el senador Eduardo Nakayama coincidieron en que la caída del régimen representa una esperanza para un país que, a su entender, fue despojado de su institucionalidad democrática durante años.

Las voces que llaman a la cautela

No obstante el amplio respaldo político, algunas miradas se apartaron del consenso dominante. El senador Rafael Filizzola advirtió que, más allá de la caracterización dictatorial del régimen de Maduro, la intervención unilateral de Estados Unidos supone una grave vulneración del derecho internacional.

Según el legislador, este tipo de acciones debilitan el sistema de normas que rige a la comunidad internacional y reinstalan la lógica de la imposición por la fuerza, con consecuencias imprevisibles para la paz mundial. En ese sentido, alertó sobre el precedente que deja una intervención militar sin el amparo de los mecanismos multilaterales establecidos.

Un debate que trasciende fronteras

La reacción política local refleja un debate más amplio que atraviesa a la región y al escenario global: la tensión entre la defensa de la democracia y el respeto a la soberanía de los Estados. Mientras una mayoría interpreta la captura de Maduro como el desenlace inevitable de un régimen aislado y cuestionado, otros advierten que el método elegido puede erosionar principios fundamentales del orden internacional.

Con Venezuela entrando en una etapa de extrema incertidumbre, el posicionamiento de los actores políticos deja en claro que el impacto de la intervención estadounidense no se limita al territorio venezolano, sino que reabre una discusión profunda sobre los límites del poder, la legalidad internacional y el futuro de la estabilidad regional.