PolíticaLlamativos traslados en padrón

Colorados importan electores a Nueva Asunción con dinero y promesas

Una práctica largamente denunciada, pero pocas veces visibilizada, vuelve a encender las alarmas en Paraguay: el traslado sistemático de personas de otros distritos al padrón electoral de una ciudad donde no viven, solo para favorecer a ciertos candidatos en elecciones locales.

8 Julio de 2025
8 Julio de 2025
Sede del Partido Colorado.
Sede del Partido Colorado.

Esta vez, el foco está puesto en Nueva Asunción, donde se han detectado más de 2.800 inscripciones que despiertan fuertes sospechas por su repentina aparición.

Según denuncias recogidas en el Congreso y dentro del propio Partido Colorado, en las últimas semanas se registraron caravanas enteras de personas procedentes de diferentes puntos del Departamento Central, especialmente de zonas cercanas como Benjamín Aceval o Mariano Roque Alonso. Estas personas estarían siendo incentivadas con sumas que van desde los 100.000 hasta los 250.000 guaraníes para trasladar su inscripción electoral al nuevo distrito. A esto se le suma la promesa de un pago adicional el día de los comicios, lo que eleva aún más el costo de este operativo de manipulación.

La maniobra, conocida popularmente como "arreo de monos", no es nueva. Forma parte del manual electoral no escrito del Partido Colorado, que históricamente ha explotado los vacíos legales del sistema electoral paraguayo para favorecerse. El mecanismo opera al borde de la legalidad: mientras el traslado de padrón está permitido si el elector "reside" en el distrito, en la práctica no existe una verificación efectiva sobre si realmente vive ahí. Esto habilita a operadores políticos a mover masas enteras de votantes con solo cubrir el costo del trámite y del traslado.

Lo que ocurre en Nueva Asunción es especialmente grave porque se trata de un distrito en formación, donde el número de habitantes es limitado y el padrón todavía se encuentra en desarrollo. En ese contexto, la incorporación artificial de casi 3.000 votantes externos distorsiona completamente el mapa político y condiciona los resultados futuros. Peor aún, neutraliza cualquier posibilidad de una contienda justa y desnaturaliza el derecho al voto como expresión auténtica de la ciudadanía local.

El trasfondo de esta operación es un proyecto de consolidación territorial del poder colorado en zonas estratégicas del país, donde el dominio electoral todavía no está asegurado. Con este tipo de maniobras, se busca blindar intendencias futuras, preparar el camino para legisladores aliados y sostener redes clientelares que se alimentan de prebendas y favores.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, se mencionan casos similares en distritos como Nanawa o zonas periurbanas de Limpio y Villa Elisa. El patrón se repite: movilidad coordinada, pagos encubiertos y presión sobre votantes vulnerables. Mientras tanto, las autoridades electorales miran hacia otro lado, amparadas en una legalidad ambigua que permite la trampa sin castigo.

Esta importación masiva de votos, sostenida con recursos que nadie fiscaliza, desvirtúa el espíritu del sufragio y convierte la competencia electoral en una farsa dirigida. Lo que está en juego no es solo una elección municipal, sino la legitimidad de todo el sistema democrático.

Últimas noticias