Colegio privado de Lambaré se derrumba este domingo, hecho que pudo terminar en tragedia
Si el derrumbe se daba este lunes durante el horario escolar, las consecuencias habrían sido devastadoras.
Las imágenes del interior del colegio muestran los salones completamente destruidos, con escombros, vigas caídas y paredes resquebrajadas. El derrumbe ocurrió sin que existieran factores climáticos que lo justificaran: no hubo tormenta, vientos fuertes ni lluvias que pudieran haber afectado la estructura. La caída del techo, en plena calma, expone un deterioro profundo de la edificación y una falta evidente de mantenimiento.
El hecho dejó al descubierto también la ausencia de controles y supervisiones por parte de las autoridades educativas. Ni el Ministerio de Educación ni la dirección del colegio habían verificado el estado real de las estructuras edilicias, pese a las señales visibles de desgaste que presentaban los techos. La falta de inspección y la omisión de medidas preventivas ponen en duda los protocolos de seguridad que deberían regir en todos los centros educativos, públicos o privados.
Tras el incidente, la dirección del colegio comunicó oficialmente la suspensión de las clases presenciales y el inicio temporal de la modalidad virtual a partir del martes 21 de octubre. El comunicado también confirmó que técnicos realizarán una evaluación estructural en los próximos días.
Este nuevo episodio vuelve a poner en cuestión la responsabilidad institucional y la falta de previsión en materia de seguridad escolar. Un derrumbe que, por casualidad, no se llevó vidas humanas, pero que deja al descubierto la fragilidad de un sistema que solo reacciona cuando el desastre ya ocurrió.