El presidente del Congreso, Basilio "Bachi" Núñez, dejó en claro que no existe margen para aceptar la solicitud del legislador y ratificó que la única salida considerada válida es su renuncia. En caso contrario, advirtió que se avanzará con el proceso de pérdida de investidura.
La posición refleja un giro dentro del cartismo, que hasta hace poco había evitado tomar medidas contra Vera, pese a las controversias que ya lo rodeaban. Sin embargo, la reciente difusión de audios de contenido sensible que lo involucran marcó un quiebre en el respaldo político que venía recibiendo.
Desde el oficialismo sostienen que la decisión ya no admite retrocesos y que existe coincidencia con otros sectores del Senado en la necesidad de apartarlo del cargo. En ese contexto, la solicitud de permiso fue interpretada como un intento de dilatar el proceso sin asumir las consecuencias políticas.
El propio Vera había desafiado a sus colegas al optar por pedir licencia en lugar de renunciar, pese a que previamente se le había planteado esa alternativa para evitar un proceso de expulsión. La jugada no logró descomprimir la situación y, por el contrario, reforzó la determinación de avanzar con medidas más drásticas.
Mientras tanto, el caso también tiene derivaciones judiciales. El Ministerio Público confirmó la apertura de una investigación en torno a los audios que desataron el escándalo, lo que suma presión sobre el senador en el plano institucional.
Así, el escenario se encamina hacia una definición inminente, con un oficialismo que busca marcar distancia y un Senado que se prepara para resolver uno de los episodios más delicados de su actual periodo legislativo.
