En el cierre de este 2024, El Nacional realizó un análisis profundo de los distintos aspectos de la realidad local. En el ámbito jurídico, este medio eligió a la doctora Carolina Llanes, ministra de la Corte Suprema de Justicia, como la Mujer Destacada del Año. Su trayectoria profesional, marcada por un compromiso incansable con la justicia y la equidad, la convierten en una referente para la sociedad paraguaya.
En esta entrevista, la ministra reflexiona sobre los desafíos enfrentados en su carrera, los hitos que marcaron su camino y su visión para lograr una mayor equidad de género en los altos estamentos del Estado.
-Sobre su trayectoria, ¿cuáles han sido los mayores desafíos que enfrentó durante su carrera profesional, y qué lecciones extrajo de ellos para llegar a ser ministra de la Corte Suprema de Justicia?
-Uno de los mayores desafíos de mi vida profesional fue embarcarme en el proceso de reforma del sistema penal, siendo madre y aún muy joven, lo que permitió que pudiera formarme e involucrarme profundamente en la problemática del ejercicio del poder penal desde su diseño teórico hasta su concreción legal y posterior implementación y funcionamiento. La Constitución Nacional de 1992 acababa de promulgarse, imponiendo nuevos paradigmas de ejercicio del poder para el Paraguay. Yo estaba dentro del Ministerio Público y ahí surgió la iniciativa del entonces fiscal general Escobar Faella, de conformar equipos de redacción de los primeros anteproyectos de leyes penales requeridas por el nuevo diseño constitucional.
Tuve el privilegio de conocer y trabajar con expertos nacionales e internacionales en el anteproyecto de Código Procesal Penal, que hoy es ley vigente. Lo cual me dio el conocimiento y la convicción para asumir el desafío de participar plenamente de la reforma penal en todas sus fases (teórica, académica, política, pragmática), así como en sus diversos roles (fiscal, juez, abogada litigante), adquiriendo así la perspectiva plena para entender su funcionamiento y rumbo. También pude explorar otras áreas del Estado (Ministerio de Hacienda, JEM, IPS, municipio de Ciudad del Este, Senabico), lo cual me dio una perspectiva administrativa del Estado muy distinta a la judicial, adquiriendo así una visión integral del funcionamiento estatal y principalmente del sistema de justicia.
Convencida de que podía volcar toda esa experiencia en dicho sector, me presenté a seis concursos para la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General del Estado, logrando ingresar en 2019.
-En un sistema donde históricamente los altos cargos judiciales han sido ocupados mayoritariamente por hombres, ¿cuáles considera que fueron los méritos o hitos clave que la llevaron a ser designada ministra de la Corte Suprema?
-Llegar a estos cargos implica desarrollar una visión técnica, política y estratégica de su ejercicio, además del compromiso y determinación para estar a la altura de las circunstancias. La suerte o el azar no llegan mágicamente a tu vida; te tienen que encontrar trabajando. En mi caso, creo que el camino recorrido profesionalmente, así como la coyuntura política -que en ese momento requería del ingreso de mujeres a la Corte, atendiendo las inminentes jubilaciones de las integrantes de aquel entonces-, posibilitó mi llegada a la Corte.
-Inspiración para otras mujeres: ¿Qué mensaje o consejo le daría a las jóvenes paraguayas que aspiran a construir una carrera en el ámbito del derecho y alcanzar posiciones de liderazgo, especialmente frente a las barreras estructurales de género en nuestro país?
-Más allá de las barreras estructurales que aún persisten en materia de igualdad entre el hombre y la mujer, en Paraguay ya se ha forjado el camino para que las mujeres ocupen más cargos de poder. Creo que es un proceso gradual de la humanidad en el que ya estamos embarcadas desde hace tiempo. Considero que además de la formación técnica y humana, es fundamental desarrollar la inteligencia emocional. Lo actitudinal, el equilibrio, el sentido común, la empatía, la disciplina, entre otros, constituyen aspectos fundamentales para administrar el poder. La conflictividad no puede administrarse siendo a su vez conflictivo o conflictiva.
También considero que la igualdad no se conquista con posiciones radicalizadas o enfrentamientos estériles entre mujeres y hombres. Ello solo contribuye a exacerbar la desigualdad y genera violencia. Creo que hoy debemos enfocarnos a consolidar las conquistas alcanzadas y hacerlas efectivas, pero por el camino de la racionalidad, el respeto, la equidad.
-Sobre la igualdad de género en el sistema judicial, desde su posición, ¿qué acciones concretas considera esenciales para promover una mayor equidad de género en los altos estamentos del Estado, y cómo cree que se puede transformar el sistema judicial para ser más inclusivo y representativo?
-Creo necesario insistir en la capacitación y formación de hombres y mujeres sobre la 'perspectiva de género' como punto de partida para aplicar la 'garantía de igualdad' entre los mismos, en todos los ámbitos (laboral, jurisdiccional, administrativo) según lo consagrado en el programa constitucional paraguayo y en el derecho internacional vigente, incorporado a nuestro sistema legal. Pues la falta de formación y cabal comprensión del diseño normativo genera distorsiones y tergiversaciones que imponen la exclusión e impiden la inclusión en el uso y goce de los derechos de las mujeres y de las personas en condiciones de vulnerabilidad.
En este sentido, en la Corte Suprema de Justicia venimos realizando acciones concretas internas e interinstitucionales para guiar y estimular las prácticas en cuanto a la interpretación y aplicación de la 'perspectiva de igualdad' en el contexto de las diferencias.
Historia que inspira
La doctora Carolina Llanes, con su destacada trayectoria y compromiso con el desarrollo de la justicia en Paraguay, se erige como un símbolo de esfuerzo, preparación y liderazgo. Este reconocimiento de El Nacional como Mujer Destacada del Año en el ámbito judicial destaca no solo sus logros profesionales, sino también su aporte a la construcción de un sistema judicial más inclusivo y equitativo.
Su historia inspira a las nuevas generaciones de mujeres a enfrentar los desafíos con determinación, visión y equilibrio, demostrando que es posible transformar el país desde la justicia.