La proclamación se realizó en la Seccional 24 del barrio San Pablo, donde el presidente del Comité Olímpico Paraguayo mostró por primera vez su perfil político rodeado de figuras centrales del cartismo.
Raúl Latorre, titular de Diputados y uno de los impulsores directos de esta candidatura, celebró la concurrencia y defendió el "pergamino partidario" de Pérez, remarcando sus 25 años de afiliación, su rol como delegado electoral y su trabajo previo en campañas capitalinas. Según Latorre, la convocatoria de entre 100 y 150 dirigentes fue apenas una muestra del "ímpetu" del nuevo precandidato.
Pérez, cuya trayectoria está marcada por su peso en el ámbito deportivo más que en la gestión pública, aprovechó el escenario para desafiar la etiqueta que lo colocó durante meses como outsider. En tono festivo y con un guiño en jopara, respondió directamente a quienes lo ubicaban fuera del esquema tradicional: "¿Moõ oime la outsider?", lanzó entre risas, buscando instalar la idea de que no llega sin recorrido, sino con una historia partidaria previa.
El acto reunió a referentes clave del movimiento: el intendente Luis Bello, "Turi" Cappello, la ministra Salma Agüero —a quien Pérez calificó como "madre del proyecto"— y el presidente de Essap, Luifer Bernal. En su discurso, agradeció a cada uno por el impulso recibido y destacó a Latorre como su principal guía en este salto político.
Pérez definió su candidatura como una decisión trascendental en lo personal y aseguró que Asunción "va a cambiar", eludiendo por ahora detalles sobre su propuesta, pero apelando a un mensaje emocional dirigido al votante capitalino. La apuesta de Honor Colorado, una vez más, se orienta a captar entusiasmo con perfiles que no provienen de la gestión municipal o administrativa directa, una fórmula que el cartismo sostiene desde hace varios periodos con resultados desiguales y episodios de crisis posteriores.
El lanzamiento confirma una pulseada interna dentro del oficialismo colorado para retener Asunción con un candidato de alta visibilidad pública, aunque ajeno a la tradición municipal. Con este acto, Pérez se instala formalmente en la carrera y abre un nuevo ciclo de disputa interna en la capital, donde su figura promete atraer apoyos, críticas y un renovado debate sobre la eficacia del "outsiderismo" en la política local.