La pequeña, que presentaba severos problemas respiratorios, fue ingresada inicialmente al Hospital de Barrio Obrero, donde su situación, según relataron sus familiares, se deterioró con rapidez sin recibir la asistencia especializada que requería.
La madre de la menor afirmó que, ante la falta de respuestas por parte del personal de salud, la familia se vio obligada a gestionar por cuenta propia el traslado a otro centro hospitalario. Luego de numerosos intentos y una espera que calificaron como desesperante, lograron conseguir un lugar en el Hospital Pediátrico Acosta Ñu.
Sin embargo, el traslado resultó ser demasiado tarde. La niña falleció mientras era llevada al nuevo centro asistencial. Los allegados a la víctima denunciaron una grave negligencia médica y cuestionaron duramente la falta de coordinación y la ineficiencia del sistema de salud pública, que —según expresaron— le negó a la pequeña una oportunidad de sobrevivir.
El caso ha generado conmoción en la comunidad y vuelve a encender el debate sobre la precariedad de la infraestructura hospitalaria y la crítica situación de la atención pediátrica en Paraguay.