BCP será sede de histórica firma del acuerdo UE-Mercosur
El acto convertirá a Asunción en el epicentro regional de un entendimiento largamente negociado que promete reconfigurar el vínculo comercial entre ambos bloques tras más de dos décadas de conversaciones intermitentes.
El convenio, que involucra a la Unión Europea y al Mercosur, fue valorado por legisladores como una oportunidad histórica para ampliar mercados, atraer inversiones y generar empleo. Desde el Senado, el colorado disidente Luis Pettengill sostuvo que la apertura al mercado europeo —con más de 450 millones de consumidores— podría impulsar un crecimiento sostenido si el país logra diversificar su oferta productiva y sumar valor agregado a sus exportaciones.
El legislador remarcó que el desafío no se limita al sector agropecuario y planteó la necesidad de fortalecer el régimen de maquila como herramienta para crear puestos de trabajo formales. Según su análisis, la combinación de acceso preferencial a mercados desarrollados y políticas de industrialización podría traducirse en un salto cualitativo para la economía, con impacto directo en la reducción de la pobreza y la mejora del empleo.
En la misma línea, Pettengill subrayó que el capital humano paraguayo tiene capacidad de adaptación a nuevas exigencias laborales. A su criterio, la apertura comercial puede convertirse en un motor de desarrollo de largo plazo si se acompaña de capacitación y políticas públicas que faciliten la transición hacia actividades de mayor productividad.
Desde una mirada más cauta, el senador y empresario Walter Kobylanski advirtió que el acuerdo también impone obligaciones estrictas. Señaló que el mercado europeo no solo demanda volumen, sino cumplimiento de estándares ambientales, sanitarios y de trazabilidad que ya rigen para sus propios productores y que ahora se extenderán a los socios comerciales.
Kobylanski reconoció que la adaptación no será sencilla para el sector productivo local y que el proceso exigirá inversiones, controles y cambios en los sistemas de producción. Recordó que el escenario global actual está marcado por regulaciones cada vez más estrictas y por la influencia de grandes corporaciones, lo que obliga a los países a competir bajo reglas complejas y exigentes.
Pese a los desafíos, el legislador consideró que el balance general es positivo y que el acuerdo ofrece ventajas mutuas. En su análisis, Paraguay y la región pueden consolidarse como proveedores estratégicos de alimentos para el mundo, mientras que Europa ampliará la colocación de bienes industriales y tecnológicos en el mercado sudamericano.
La ceremonia contará con la presencia de autoridades regionales y jefes de Estado, entre ellos el presidente Santiago Peña y su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y marcará un punto de inflexión en la política comercial del bloque. Más allá del simbolismo, el desafío inmediato será traducir el acuerdo en beneficios concretos, en un contexto internacional competitivo y con exigencias cada vez más altas para los países exportadores.