En medio de una creciente controversia, el ministro de Justicia, Ángel Barchini, enfrenta acusaciones de Bolivia que lo vinculan con el presunto narcotraficante Sebastián Marset. En una conferencia de prensa, Barchini declaró enfáticamente que nunca conoció a Marset y que su única relación fue en calidad de embajador cuando informó a las autoridades paraguayas sobre la detención de un ciudadano uruguayo con pasaporte paraguayo en Dubái.
Barchini aseguró que su intervención se limitó a notificar a la Cancillería de Paraguay y al embajador de Uruguay en ese momento. "Es lo que corresponde cuando una persona con documentación paraguaya la utiliza para cometer algún delito o ingresar a un país con dicho documento", explicó el ministro.
Respecto a los mensajes que lo implican, Barchini afirmó que nunca escribió dichos mensajes ni prometió arreglar situaciones para nadie. Insistió en que se trata de un perfil falso y comparó la situación con un caso anterior de usurpación de la imagen de un obispo paraguayo para solicitar el traslado de un preso.
El ministro también reveló que ha ordenado una investigación por parte del servicio de inteligencia del Ministerio de Justicia y del Ministerio del Interior para determinar la procedencia de los mensajes. Además, puso a disposición su aparato celular y correo, destacando que todas las informaciones están en la Cancillería paraguaya y en la base de datos de la Embajada de Qatar.
Las acusaciones provienen del ministro de Gobierno de Bolivia, Eduardo Del Castillo, quien presentó en una rueda de prensa un chat que supuestamente atribuye a Barchini, coordinando ayuda para el trámite del pasaporte de Marset cuando este último estaba detenido en Dubái. El mensaje, encontrado en una memoria USB, incluye referencias a una posible recompensa.
El escándalo diplomático se agrava con la revelación de nexos entre Marset y otras autoridades del país andino, así como fotos que lo vinculan con Erlan García, alias El Colla, otro presunto narcotraficante. Barchini ha solicitado a las autoridades bolivianas el envío de documentos, informaciones y filmaciones relacionadas con el caso para esclarecer la situación. La trama se complica con la posibilidad tecnológica de clonar teléfonos y falsificar mensajes, según indicó el ministro paraguayo.