Desde el cartismo sostienen que el sistema jubilatorio se encuentra en una situación crítica y que postergar las modificaciones podría agravar aún más el déficit.
Las declaraciones del titular del Senado se dieron tras una reunión mantenida con el presidente de la República, Santiago Peña, encuentro en el que, según indicó públicamente, se repasó la agenda legislativa prioritaria del Ejecutivo. En ese marco, Núñez defendió la convocatoria a una sesión extraordinaria en Diputados para el jueves 5 de febrero, apenas ocho días después del anuncio formal.
De acuerdo con el senador, los números actuales del sistema previsional no admiten demoras. Aseguró que el déficit de la Caja Fiscal cerró el último año en torno a los 380 millones de dólares y que la proyección para el próximo ejercicio podría trepar hasta los 500 millones. A su criterio, esa tendencia pone en riesgo la sostenibilidad del sistema y amenaza directamente a los aportantes activos.
Núñez fue más allá al advertir que, si no se introducen cambios estructurales, quienes hoy realizan aportes podrían no llegar a jubilarse. Según dijo, existen estudios que alertan sobre la inviabilidad del esquema actual si se mantiene sin reformas de fondo, argumento que el cartismo utiliza como principal justificación para avanzar con rapidez.
Frente a las críticas de sindicatos, jubilados y gremios, que reclaman más tiempo de discusión y la instalación de una mesa técnica, el presidente del Congreso rechazó que se trate de una improvisación. Sostuvo que el debate sobre la Caja Fiscal no es nuevo y que se arrastra desde administraciones anteriores, por lo que consideró injustificadas las acusaciones de atropello legislativo.
En ese sentido, afirmó que el Senado ya abrió espacios de diálogo y mencionó que se realizaron al menos 17 reuniones sobre el tema. Ante los cuestionamientos sobre si ese proceso fue suficiente, respondió de manera irónica que, si es necesario, podrían duplicarse los encuentros, aunque dejó en claro que, para el oficialismo, el momento de decidir ya llegó.
Pese a estas explicaciones, desde sectores opositores y organizaciones afectadas persiste la preocupación de que la reforma sea aprobada sin incorporar propuestas alternativas ni ajustes sustanciales al texto original. Temen que el proyecto avance tal como fue presentado por el bloque cartista, con posibles impactos sobre derechos adquiridos y el futuro de las jubilaciones.
Mientras el oficialismo insiste en que el apuro es consecuencia directa de la gravedad del déficit, el debate público sigue marcado por la desconfianza y la tensión política, en la antesala de una sesión extraordinaria que promete convertirse en uno de los capítulos más controvertidos del actual periodo legislativo.

