PolíticaSurgen ideas tras anuncio de superautopista

Área Metropolitana exige reconversión integral

Una obra vial sin precedentes fue presentada por el Gobierno Nacional: la construcción de una autopista urbana elevada de casi cuatro kilómetros. Sin embargo, genera alarmas por su impacto social y urbano que, según los expertos, no se acompaña de soluciones Integrales.

14 Abril de 2025
14 Abril de 2025
Asunción colapsa de vehículos.
Asunción colapsa de vehículos. Archivo.

El millonario proyecto vial del Ejecutivo genera alarmas por su impacto ambiental, social y urbano, mientras surgen cuestionamientos sobre su transparencia y lógica de ejecución.

Una obra vial sin precedentes fue presentada por el Gobierno Nacional: la construcción de una autopista urbana elevada de casi cuatro kilómetros desde Luque, que formaría parte de un sistema metropolitano de ingreso y salida rápida hacia Asunción. A ella se suman dos corredores viales diseñados para conectar las rutas PY02, Ñu Guasu y Silvio Pettirossi.

El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) afirma que el proyecto beneficiará a más de 1.300.000 personas que diariamente ingresan a la capital. Sin embargo, la propuesta se ha topado de inmediato con una muralla de críticas, tanto desde la academia como desde referentes técnicos y políticos.

Alarma técnica: los costos ambientales y sociales son altísimos

Fernando Maidana, máster en Planificación y Políticas Urbanas, citó una reciente investigación del arquitecto Sánchez (2025), elaborada en la Universidad Nacional de Asunción, sobre el impacto del viaducto del Jardín Botánico. El estudio aplicó una matriz de evaluación integral y concluyó que las consecuencias negativas de este tipo de infraestructura superan ampliamente a los beneficios prometidos.

En total, se identificaron 90 afectaciones: 81 de ellas negativas, distribuidas en áreas críticas como la calidad del aire, el agua, la biodiversidad y la movilidad. El informe clasificó el impacto global como "Negativo Crítico" y otorgó un valor agregado de -1914 puntos. La conclusión es clara: el modelo de viaducto urbano que ahora se busca replicar no soluciona problemas, los agrava.

"Un proyecto sin pies ni cabeza"

El ingeniero civil y concejal capitalino Pablo Callizo (PPQ) fue contundente en su análisis: "Está científicamente demostrado que los viaductos no resuelven el problema del tráfico. Lo que se necesita es mejorar el transporte público", sentenció. Según el edil, los USD 200 millones estimados para la autopista podrían invertirse en renovar flotas de buses, crear carriles exclusivos, mejorar frecuencias y subsidiar boletos para sectores vulnerables.

Además, cuestionó la lógica de construir esta vía rápida justo al lado del trazado previsto para el tren de cercanías, una de las grandes apuestas de movilidad sostenible para la capital. "No se puede promover un sistema ferroviario mientras se construye al mismo tiempo una autopista que incentiva el uso del automóvil particular. Es una contradicción total como política de Estado", afirmó.

¿Quién se beneficia realmente? 

Callizo también lanzó una seria denuncia: la empresa Rutas del Este, impulsora del proyecto, tendría vínculos con el senador Luis Pettengill, quien habría votado a favor de la nueva ley de Alianza Público-Privada (APP) que beneficia directamente a su firma.

"Este proyecto no se solventará solo con peajes, sino con impuestos. Es decir, vos, tu familia y todos los paraguayos van a pagar esta obra, la usen o no, para que un empresario que hoy es senador se haga más rico", explicó el arquitecto Maidana.

El concejal recordó que actualmente ya se está pagando una deuda de USD 1.700 millones por proyectos anteriores, monto que —según comparó— alcanzaría para construir tres trenes de cercanías completos.

Transparencia ausente, planificación en duda

Una de las mayores preocupaciones es la total ausencia de un llamado a licitación para esta obra de más de USD 200 millones. "Sin concurso ni análisis de precios, ¿cómo se garantiza que esta sea la mejor opción? ¿Dónde está la transparencia?", cuestionó Callizo.

Además, advirtió que los corredores propuestos atravesarán zonas que inevitablemente se urbanizarán. Sin una planificación territorial adecuada, el resultado será un nuevo colapso: más tránsito, más viviendas en zonas no preparadas, y una infraestructura rápidamente sobrepasada.

El desafío de no repetir errores

Aunque el Gobierno sostiene que esta megaobra responde a la necesidad urgente de mejorar el tráfico metropolitano, cada vez más voces técnicas y ciudadanas alertan que se trata de una solución apresurada, costosa y potencialmente contraproducente. La falta de planificación integral, de transparencia financiera y de alineación con políticas sostenibles genera más dudas que certezas.

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