La revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú continúa sin resultados concretos y se consolida como uno de los principales desafíos pendientes del gobierno de Santiago Peña. Pese a que el Ejecutivo había generado expectativas sobre posibles avances durante la Cumbre del Mercosur celebrada en Paraguay, el asunto quedó completamente al margen de las conversaciones entre los presidentes de ambos países.
Tras el cierre del encuentro regional, el canciller Rubén Ramírez confirmó que el tema no fue tratado al más alto nivel político debido a las limitaciones de tiempo dentro de la agenda oficial de la cumbre.
Explicó que las negociaciones permanecen exclusivamente dentro del ámbito bilateral y continúan siendo desarrolladas por los equipos técnicos y políticos designados por ambos gobiernos, sin que existiera una conversación entre Santiago Peña y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sobre uno de los asuntos más estratégicos de la relación entre ambos países.
La falta de ese encuentro llamó la atención debido a que previamente se había mencionado la posibilidad de una reunión bilateral entre ambos mandatarios.
El reloj avanza hacia diciembre
La urgencia aumenta porque el próximo 31 de diciembre vencerá la tarifa provisoria de US$ 19,28 por kW/mes, acordada entre Paraguay y Brasil para el período 2024-2026.
Ese acuerdo fue concebido como una solución transitoria para brindar tiempo suficiente a fin de concluir la revisión integral del Anexo C. Sin embargo, a pocos meses de expirar dicho plazo, todavía no existe un entendimiento político ni técnico que permita conocer cuáles serán las nuevas reglas que regirán la principal hidroeléctrica binacional.
La ausencia de un acuerdo también genera incertidumbre para los compradores de la energía de Itaipú, tanto la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) como la Empresa Brasileira de Participações em Energia Nuclear e Binacional (ENBPar), que necesitan previsibilidad para planificar sus operaciones financieras y energéticas.
El antecedente de una negociación difícil
La definición de la tarifa vigente ya había requerido una prolongada negociación entre ambos gobiernos y estuvo marcada por momentos de fuerte tensión diplomática con la administración de Lula da Silva.
Finalmente se alcanzó un entendimiento de tres años que permitió mantener la estabilidad operativa de la binacional mientras avanzaba la revisión del Anexo C, objetivo que hasta hoy continúa sin concretarse.
Actualmente las conversaciones permanecen en manos de los representantes de ambos Poderes Ejecutivos. Del lado paraguayo participa el ministro Javier Giménez, jefe del Gabinete Civil de la Presidencia y consejero de Itaipú, mientras que Brasil está representado por el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira de Oliveira, quien también integra el Consejo de Administración de la entidad.
Ferreira advierte que el plazo ya no alcanzará
El ingeniero Pedro Ferreira, expresidente de la ANDE, considera prácticamente imposible que el nuevo Anexo C entre en vigencia en enero de 2027.
Según explicó, aun cuando los equipos negociadores lograran cerrar un acuerdo durante los próximos meses, todavía debería atravesar los procesos de aprobación política e institucional de ambos países, algo que observa extremadamente complejo en el contexto brasileño.
Ferreira sostiene que el presidente Lula enfrenta un escenario parlamentario adverso y un proceso preelectoral que dificulta impulsar decisiones de alto impacto político, especialmente aquellas relacionadas con Itaipú.
A su criterio, esas condiciones hacen muy improbable que Brasil consiga ratificar un nuevo acuerdo antes del vencimiento del régimen transitorio.
El escenario si no existe acuerdo
El ex titular de la ANDE señaló que, si las negociaciones no concluyen dentro del plazo previsto, dejarán de aplicarse tanto el acuerdo operativo vigente como varios componentes extraordinarios incorporados en los últimos años.
Entre ellos desaparecerían los gastos sociales financiados con recursos adicionales y también finalizarían los mecanismos especiales que permitieron a Paraguay acceder a energía en condiciones más favorables.
No obstante, explicó que ese escenario también implicaría una reducción de la tarifa general de Itaipú, cuyo costo base de generación ronda actualmente los US$ 10 por kW/mes, sin incluir los componentes adicionales establecidos por acuerdos posteriores.
Paraguay llega con una posición más fuerte
Pese a las dificultades políticas, Ferreira considera que Paraguay negocia hoy desde una posición considerablemente más favorable que en procesos anteriores.
Explicó que el país ya cuenta con la infraestructura necesaria para retirar la totalidad del 50% de energía que le corresponde por tratado, dispone de potenciales compradores interesados y además tiene posibilidades de desarrollar un mercado de comercialización de largo plazo.
Entre esos eventuales consumidores mencionó a las industrias electrointensivas, que estarían dispuestas a pagar alrededor de US$ 47 por MWh, cifra muy superior a los aproximadamente US$ 20 por MWh que históricamente se utilizaron como referencia para la cesión de energía al Brasil.
A su entender, ese nuevo escenario fortalece la posición paraguaya al demostrar que existen alternativas comerciales reales para aprovechar su energía.
Una ventaja que podría crecer en los próximos años
Ferreira proyecta además que entre tres y siete años Paraguay podría consumir la totalidad de la energía que le corresponde dentro de Itaipú.
Si ese escenario se concreta, el país pasará a compartir en igualdad de condiciones los costos de futuras inversiones dentro de la hidroeléctrica, como nuevas turbinas o proyectos complementarios de generación.
Según afirmó, esa realidad otorgaría a Paraguay una posición mucho más sólida, independiente y equilibrada en futuras negociaciones con Brasil.
Una negociación clave que sigue abierta
Mientras el calendario continúa avanzando, el Gobierno sostiene que las conversaciones técnicas siguen desarrollándose de manera permanente y mantiene la expectativa de alcanzar un entendimiento.
El propio presidente Santiago Peña había asegurado durante la Cumbre del Mercosur que los equipos de ambos países continúan trabajando de manera armoniosa y evitó fijar una fecha para la conclusión de las negociaciones.
Sin embargo, el hecho de que el Anexo C ni siquiera haya formado parte del diálogo presidencial durante el principal encuentro político regional dejó en evidencia que el proceso sigue sin un desenlace cercano.
Con apenas seis meses por delante para el vencimiento del acuerdo tarifario vigente, la revisión del Anexo C permanece como la gran asignatura pendiente del gobierno de Santiago Peña y uno de los temas más determinantes para el futuro energético, económico y estratégico del Paraguay.


