La reunión entre los presidentes de Paraguay y Brasil, Santiago Peña y Luiz Inácio Lula da Silva, que generaba altas expectativas tanto en el ámbito político como económico, concluyó sin un acuerdo ni una declaración conjunta, evidenciando que las diferencias sobre el Anexo C de Itaipú Binacional continúan siendo profundas.
El Anexo C, que define las condiciones financieras y comerciales de la energía generada por la represa compartida, es un eje central en la relación bilateral, ya que determina los ingresos de Paraguay por la cesión de energía y establece reglas clave para el desarrollo económico del país.
Si bien en días previos se hablaba de avances y de la posibilidad de cerrar consensos, la falta de una declaración conjunta demuestra que no hubo coincidencia en puntos estratégicos. La ausencia de acuerdo se interpreta como un reflejo de intereses divergentes: Paraguay busca maximizar los beneficios económicos y reafirmar su posición en la negociación, mientras que Brasil prioriza mantener estabilidad y continuidad en el suministro energético.
El resultado de esta reunión que contaba con una alta expectativa prolonga la incertidumbre sobre un tema estratégico para ambos países. La presión aumenta, dado que el Anexo C define recursos clave para Paraguay y cualquier demora afecta la planificación económica y energética nacional.

Posición débil para negociar
En este contexto, la ingeniera Mercedes Canese sostiene que Paraguay llega en una posición débil a la negociación del Anexo C de Itaipú Binacional, lo que reduce considerablemente las chances de destrabar un acuerdo con Brasil.
Según su análisis, el país no muestra una estrategia firme ni una postura clara en el plano internacional, lo que limita su capacidad de negociación frente a un socio con mayor peso como Brasil.
Canese también advierte que Paraguay no ha logrado construir apoyos externos ni generar presión suficiente para fortalecer su posición, lo que deja el escenario desfavorable.
En ese sentido, considera que las probabilidades de avanzar en la revisión del Anexo C son bajas, ya que Brasil mantiene una postura más sólida y con mayores herramientas de negociación, lo que refuerza el escenario de estancamiento en una discusión clave para el futuro económico del país, advirtió de ante mano a El Nacional.