Reconfiguración regional

Alineamientos estratégicos: "Paraguay busca jugar en un espacio de visibilidad de la derecha", dice analista

El politólogo analiza cómo Paraguay, siendo un país de peso limitado, busca posicionarse en la política internacional, equilibrando relaciones con Estados Unidos, el Mercosur y la Unión Europea, mientras enfrenta restricciones propias de su tamaño y contexto regional.
Guzmán Ibarra, politólogo. Foto: Gentileza.

Guzmán Ibarra, politólogo y analista internacional, realizó un análisis sobre la política exterior en un contexto regional marcado por una reconfiguración del regionalismo en América Latina, atravesada por tensiones internas, cambios ideológicos y acuerdos clave como el Mercosur-Unión Europea.

En una entrevista exclusiva con el diario El Nacional, analizó la ubicación de Paraguay en el actual reordenamiento político regional. Al ser consultado sobre el lugar que ocupa el país en este nuevo mapa, sostuvo que, si bien en las últimas décadas América Latina experimentó alternancias entre gobiernos de derecha e izquierda, Paraguay se mantuvo mayoritariamente, con excepciones parciales durante las administraciones de Nicanor Duarte Frutos y Fernando Lugo, dentro del espectro de la derecha. En ese sentido, subrayó que históricamente el país ha estado bajo el control de una derecha de carácter marcadamente conservadora.

"Últimamente, y de forma más decidida, ha buscado colocarse internacionalmente como un bastión de lo que algunos autores llaman la 'derecha radical' o 'ultraderecha'. De hecho, aquí se han realizado encuentros muy importantes de sectores organizados de la derecha internacional", apuntó.

Impacto Mercosur-UE

Al analizar el impacto del acuerdo Mercosur-Unión Europea para Paraguay, el especialista sostuvo que el entendimiento representa tanto una oportunidad concreta como un recurso político en un bloque regional que evidencia signos de desgaste.

Señaló que el Mercosur no logró cumplir plenamente las expectativas planteadas en materia de integración, en gran parte debido a su diseño intergubernamental y no supranacional, a diferencia del modelo europeo, lo que condicionó la profundidad del proceso integrador.

Acuerdo Mercosur-UE

Explicó que esta estructura permitió avances puntuales durante períodos de sintonía ideológica entre los gobiernos, pero que, en términos generales, funcionó como una traba para consolidar una integración más sólida. En ese sentido, remarcó que el desarrollo institucional del Mercosur es limitado y que el bloque depende en exceso de la voluntad política de los presidentes de turno.

No obstante, consideró que el acuerdo con la Unión Europea constituye un paso relevante y abre la posibilidad de revitalizar al Mercosur, además de impulsar el proceso de integración y el intercambio comercial. 

Sin embargo, advirtió que la ausencia del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en la firma del acuerdo vuelve a poner en evidencia las tensiones internas del bloque y las dificultades para armonizar posiciones en un contexto regional atravesado por posturas ideológicas disímiles.

Ganancia

Respecto al impacto del acuerdo, se señala que aún es difícil medir con precisión qué ganaría o perdería Paraguay. 

Sin embargo, para un país que apuesta por el comercio abierto, la reducción de trabas arancelarias y paraarancelarias representa una oportunidad, aunque se advierte que Europa mantiene fuertes políticas proteccionistas en algunos sectores, lo que podría limitar los beneficios.

Desde una mirada optimista, el acuerdo podría impulsar la mejora de los estándares de calidad, la modernización productiva y un mayor acceso de las exportaciones paraguayas al mercado europeo. Si las negociaciones vuelven a estancarse, se mantendría el escenario actual, lo que obligaría a Paraguay a buscar otras estrategias para diversificar su producción y sus mercados de exportación, expresó Ibarra.

Peña firmó en Davos para la Junta por la Paz.

Agenda internacional

Al analizar la agenda internacional del presidente Santiago Peña, el politólogo Guzmán Ibarra sostuvo que las presencias y ausencias en foros internacionales también constituyen mensajes políticos. 

En ese sentido, interpretó la asistencia de Peña en el Foro de Davos y su ausencia en el encuentro económico internaciona CAF 2026, como una señal de alineamiento estratégico. "Paraguay busca jugar en un espacio de visibilidad de la derecha, y la presencia del presidente en la firma del Board of Peace es una muestra de ello", señaló, al tiempo de remarcar el claro alineamiento del país con Estados Unidos.

No obstante, advirtió que ese posicionamiento no debería hacer perder de vista las prioridades regionales, ya que la relación con Brasil y Argentina seguirá siendo central para Paraguay.

Política exterior

En cuanto a la estrategia de política exterior, Ibarra consideró que, si bien Paraguay es un país con limitado poder internacional, ello no implica ausencia de rumbo. 

Desde la perspectiva del "realismo periférico", explicó que existen países que fijan las reglas y otros que se adaptan a ellas para evitar costos mayores. 

"Paraguay es un país pequeño efectivamente, no puede marcar la agenda, entonces baila la música que más le convenga. Y justamente, la música que pone Trump se acomoda perfectamente a las élites actuales que manejan el país", afirmó, al señalar que el actual alineamiento con Washington responde a una lectura pragmática de los intereses de las élites gobernantes, más que a una reacción improvisada.

Respecto a la relación con Estados Unidos, el politólogo sostuvo que el Gobierno de Peña mantiene una política de alineamiento pleno, en continuidad con una tradición que se remonta a la Guerra Fría y atraviesa tanto la dictadura de Alfredo Stroessner como los gobiernos democráticos. 

Sin embargo, destacó como un dato político relevante el cambio de escenario para el actual mandatario. "Hay un mérito en haber pasado de las sanciones a estar invitado a la fiesta", expresó, aunque advirtió que aún resta evaluar cuáles serán los beneficios concretos y los eventuales costos de esa lealtad a los lineamientos impulsados por Donald Trump.