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Al estilo de la "realeza medieval": así fue la fiesta de extremo lujo de gobernadora cartista de Concepción

El despliegue escenográfico, el menú de alto nivel y el costo reconocido por la propia autoridad departamental colocaron el festejo en el centro de la discusión política y social.

La celebración por los 15 años de la hija de la gobernadora de Concepción, Liz Meza, desató un fuerte debate público tras conocerse imágenes del evento realizado en el Club Social de esa ciudad. 

El edificio fue completamente intervenido para la ocasión. La fachada del club fue recubierta con una estructura que simulaba un palacio iluminado en tonos azules y dorados, visible desde varios puntos de la zona. La ornamentación incluyó detalles arquitectónicos montados especialmente para la noche, con iluminación integral que cubría toda la estructura.

En el interior, el salón fue transformado con un cielorraso artificial en color blanco con molduras doradas, lámparas colgantes de estilo clásico y una ambientación inspirada en cuentos de princesas. Las mesas, vestidas en blanco con detalles dorados, estaban dispuestas para grupos numerosos y acompañadas por sillas tapizadas de diseño elegante. El ingreso de la quinceañera se realizó por una escalera especialmente decorada con flores claras y aplicaciones metálicas, reforzando la estética elegida para la velada.

Entre los elementos ornamentales se observaron figuras doradas, globos aerostáticos decorativos, lámparas de estilo oriental y distintos accesorios temáticos que completaban la puesta en escena.

 

El servicio gastronómico también fue parte del impacto. Antes de la cena formal se ofreció una recepción con variedad de quesos seleccionados, embutidos importados, frutos secos y preparaciones frías en formato individual. Durante la noche circularon bocados calientes y fríos, pinchos, miniaturas y opciones con carnes y mariscos. El menú principal incluyó platos elaborados como carnes al punto, pastas rellenas, pescados con salsas especiales y preparaciones orientales, además de guarniciones variadas. El sector dulce contó con mesas completas de postres, tortas, cremas, bombones y helados, acompañados de una estación de café y una amplia oferta de bebidas, que incluyó vinos y destilados.

 

La propia gobernadora admitió que el costo del festejo rondó los G. 600 millones y sostuvo que se trata de una cifra acorde a un evento de esas características. Según explicó, el financiamiento provino de préstamos y recursos familiares, descartando la utilización de fondos públicos.

Sin embargo, la controversia no se limitó al monto. Durante los días previos trascendió que camiones provenientes del Brasil, que transportaban parte de la escenografía, habrían sido retenidos en zona de frontera por presuntas irregularidades administrativas. A esto se sumaron cuestionamientos por el despliegue policial en las inmediaciones del club la noche del evento. Vecinos denunciaron restricciones momentáneas al tránsito en el sector, lo que generó interrogantes sobre el uso de recursos de seguridad.

En paralelo, una jueza otorgó una medida cautelar que prohíbe la difusión de imágenes que permitan identificar a la adolescente, con el argumento de proteger su identidad por tratarse de una menor de edad. La decisión judicial añadió un nuevo capítulo al caso, que ya venía generando amplio debate en redes sociales y en el ámbito político.

El festejo, que para la familia fue una celebración privada, terminó convertido en un episodio de discusión pública sobre ostentación, prioridades y límites en el ejercicio del poder.