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Agenda legislativa se estanca en Diputados

La Cámara de Diputados volvió a fracasar en su intento de sesionar por falta de quórum. Con 14 legisladores en viaje oficial a Taiwán y otros tantos ausentes sin justificación, la agenda volvió a quedar congelada. Entre los proyectos que quedaron sin tratamiento figuran leyes sobre emergencia educativa, exoneraciones sociales, fusión institucional y control municipal.

8 Octubre de 2025
8 Octubre de 2025
Agenda legislativa se estanca en Diputados

La Cámara de Diputados volvió a fracasar en su intento de sesionar por falta de quórum. Con 14 legisladores en viaje oficial a Taiwán y otros tantos ausentes sin justificación, la agenda volvió a quedar congelada. Entre los proyectos que quedaron sin tratamiento figuran leyes sobre emergencia educativa, exoneraciones sociales, fusión institucional y control municipal.

El Congreso sin quórum ni compromiso

El martes, una vez más, el Parlamento amaneció con sillas vacías. La sesión ordinaria convocada para las 09:00 nunca logró reunir los 41 votos mínimos para iniciar el debate.

La escena se repite con frecuencia: faltas masivas, excusas formales y una sensación generalizada de desinterés. Esta vez, la causa fue más evidente: 14 diputados de diferentes bancadas se encuentran de gira en Taiwán, incluido el propio presidente de la Cámara, Raúl Latorre.

El viaje oficial coincidió con una sesión cargada de temas sensibles. Y sin el número necesario, el encuentro se levantó en menos de una hora.

Los proyectos que quedaron congelados

La falta de quórum impidió tratar iniciativas de alto impacto social. Entre ellas figuraban:

  • Emergencia educativa, una declaración que buscaba atender la creciente ola de violencia entre adolescentes en instituciones públicas.
  • Exoneración del pasaje terrestre para personas con discapacidad visual, una medida reclamada hace meses por organizaciones civiles.
  • Intervención municipal en Juan León Mallorquín, donde persisten denuncias por malversación de fondos públicos.
  • Fusión de la Secretaría de Repatriados al Ministerio de Relaciones Exteriores, propuesta que apunta a reducir estructuras administrativas y mejorar la eficiencia estatal.
  • Proyecto de modernización del régimen de arbitraje comercial, una reforma jurídica clave para atraer inversiones y resolver conflictos empresariales.

Todos estos puntos quedaron sin análisis ni votación.

El costo político es evidente: más demoras en decisiones que afectan directamente a la ciudadanía.

Una maniobra que ya se volvió costumbre

Lo ocurrido no es nuevo. En las últimas semanas, varias sesiones quedaron suspendidas por motivos similares. La ausencia se transformó en una herramienta política: los bloques evitan debatir o asumir posturas votando con los pies, simplemente no asistiendo.

El resultado es el mismo: los proyectos se congelan, las leyes se postergan y los problemas se acumulan. Mientras tanto, el Congreso continúa percibiendo el presupuesto completo, aunque la productividad legislativa esté en caída libre.

Cuando el ausentismo se vuelve estrategia

Faltar no es un simple descuido: es una forma de control.
Si un grupo decide no asistir, impide automáticamente el funcionamiento de la Cámara. De esa manera, puede bloquear sin votar y evitar el costo político de decir "no".

Este método de inacción se volvió una práctica silenciosa dentro del Parlamento. No se rechazan proyectos por su contenido, sino que se los deja morir por inasistencia.

El debate que sí se dio: aplausos a Cartes

Lo más llamativo es que, pese a no haberse realizado la sesión formal, un grupo de diputados cartistas utilizó el espacio para realizar un "debate libre".
El tema central no fue ninguno de los proyectos pendientes, sino el levantamiento de las sanciones financieras de la OFAC a Horacio Cartes.

Así, mientras se congelan las leyes de interés ciudadano, el tiempo de sesión se aprovecha para pronunciamientos partidarios y discursos de respaldo político.

Un Congreso cada vez más distante

Cada sesión perdida significa más que un día sin trabajo. Significa atraso en reformas, demora en respuestas sociales y una sensación de vacío institucional.

El Congreso, que debería ser el espacio del debate público, se convierte en un escenario de ausencias y viajes oficiales. Mientras tanto, los problemas del país siguen esperando en carpetas que nunca se abren.

Lo que la ciudadanía espera

Las faltas reiteradas sin sanción ni descuento salarial dejan una señal clara: el ausentismo sale gratis. Y mientras no haya consecuencias, seguirá siendo parte del manual político.

El país necesita un Parlamento activo, con sesiones completas y compromiso real. Las leyes no se aprueban solas y los discursos de responsabilidad no sirven si las sillas siguen vacías.

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