PolíticaAnálisis histórico y político

A 37 años del golpe de Estado: "Ruptura histórica y transición incompleta en Paraguay", sostiene Boccia

A 37 años del fin del stronismo, Alfredo Boccia sostiene que la caída de Alfredo Stroessner significó una ruptura histórica, pero advierte que la falta de políticas de memoria impide que las nuevas generaciones comprendan plenamente el autoritarismo y sus consecuencias.

1 Febrero de 2026
1 Febrero de 2026
A 37 años del Golpe de Estado del 2 y 3 de febrero
A 37 años del Golpe de Estado del 2 y 3 de febrero Archivo.

El analista político Alfredo Boccia considera que el 2 y 3 de febrero de 1989 marca un momento histórico clave para Paraguay: la caída del régimen de Alfredo Stroessner significó una ruptura con décadas de autoritarismo y abrió paso a la transición democrática aunque incompleta. 

La fecha se mantiene viva en la memoria colectiva, ya que representó un cambio radical en la vida de los paraguayos, independientemente de sus afiliaciones políticas.

"Es un mural, porque la fecha es tan simbólica, tan importante, que no debe existir un solo paraguayo o paraguaya de mi generación que no recuerde qué estaba haciendo, dónde estaba en el momento en que se enteró de que había un golpe de Estado", recordó en una entrevista exclusiva con el diario El Nacional a 37 años de aquella fecha que se conmemora este 2 y 3 de febrero.

La transición posterior implicó avances inéditos: elecciones populares, reformas judiciales, libertad de prensa y de reunión, así como la redacción de una constitución moderna en 1992. Estos cambios contrastaron con la opresión y exclusión social del stronismo, donde el Partido Colorado monopolizaba todos los espacios públicos, dejando fuera a gran parte de la población.

"Era un comienzo de transición que parecía augurar un cambio que finalmente no lo fue tanto, que fue mucho más lento, mucho más mediocre, pero que, sin embargo, fue radicalmente diferente de la asfixia política que se vivía durante el stronismo que nos volvió un país atrasado, intelectualmente mediocre, con serias deficiencias educativas y con una exclusión social", apuntó.

Para Boccia muchos aspectos de aquel régimen se adaptaron a la democracia, y que el mismo partido continuó gobernando, limitando la profundidad de los cambios sociales. La democracia paraguaya, aunque estable, es de calidad limitada y no ha resuelto plenamente las demandas ciudadanas, pero sigue siendo preferible al totalitarismo anterior.

"Pero reconforta por lo menos saber que estos inéditos 37 años de libertades públicas que gozamos desde nuestra independencia sirvieron para demostrarnos que probablemente los paraguayos y las paraguayas prefieren una democracia aunque sea de baja calidad a una vuelta al totalitarismo represivo como el antes", acotó.

Respecto a la memoria histórica, Boccia enfatiza que la transición no incluyó juicios ni políticas de recuerdo efectivas sobre el stronismo, lo que ha dejado a generaciones más jóvenes con un conocimiento superficial del período y de sus graves violaciones a los derechos humanos, que dejaron unas 20.000 víctimas.

"Es una desgracia que nos haya sucedido porque la generación actual tiene una visión muy genérica y muy escasa de lo que fue aquellos años del verdadero atraso social y político que fue el stronismo", manifestó.

A pesar de ello, confía que con el paso del tiempo, la experiencia del stronismo comenzará a estudiarse más objetivamente en la historia académica, alejándose de visiones partidarias o simplificadas. 

"A 37 años, el stronismo empieza a salir de la simple revisión periodística y empezará a entrar en los libros de historia por lo cual yo creo que en los próximos años empezarán a ver estudios más profundos y menos fanatizados sobre lo que nos costó ese tiempo de un gobierno unipersonal y totalitario", finalizó.

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