Un 21 de septiembre, pero de 2004, el país quedó sacudido por uno de los crímenes más atroces de su historia reciente: el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas, hija del expresidente de la República Raúl Cubas Grau. La joven de 31 años fue interceptada a tiros frente a su residencia en San Lorenzo y llevada por sus captores, quienes exigieron un rescate de 300.000 dólares a su familia.
Pese al pago, la víctima fue privada de su vida y enterrada en una vivienda de la compañía Mbocayaty de Ñemby. El hallazgo de su cuerpo se produjo cinco meses después, en febrero de 2005, en lo que la ciudadanía bautizó como la "Casa del Terror".
En este nuevo aniversario, la exfiscal general del Estado, Sandra Quiñónez, quien lideró parte de la investigación, recordó cómo se llegó hasta el lugar donde se encontraba la joven. "A ella le llevaron directamente a la casa de Ñemby", relató, subrayando el doloroso desenlace que marcó a toda una generación.
El secuestro y asesinato de Cecilia Cubas no solo conmocionó a Paraguay, sino que también destapó vínculos con grupos armados y dejó al descubierto las falencias en materia de seguridad y respuesta estatal frente al crimen organizado.
"Que nunca se vuelva a repetir", expresó Quiñónez, al reiterar la importancia de mantener viva la memoria de este caso para que la sociedad no olvide las consecuencias de la violencia extrema y la impunidad.
