UNO
"Un día nos despertaremos, nos cepillaremos los dientes e iremos a trabajar. Y en algún momento nos daremos cuenta, de repente: no pensé en eso en absoluto. Y ahí es cuando lo sabremos. Sabremos que podemos olvidar”. Jimmy McGill.
Hay dos capítulos, en las temporadas cinco y seis, donde se muestra la infancia de Kim, así como la relación con su madre, una mujer que tiene problemas con la bebida y, para más inri, cleptómana. De ahí que -Kim Wexler- se sienta atraída por Jimmy; le recuerda a ella.
Cuando, luego del robo, le dijo en el auto "Tu madre es buena para algo" y "mira, te saliste con la tuya", a Kim le estaba enseñando que hacer lo incorrecto está bien: “mientras seas inteligente, tengas un plan, y no te dejes atrapar”.
Hay un pequeño detalle, Kim no estaba emocionada por salirse con la suya, a diferencia de su madre. Ella, realmente, no quería las joyas y, sinceramente, parece que, una gran parte de ella, quería que la atraparan.
En su interior, es el motivo por el cual se convierte en abogada. Quiere arreglar a personas como su mamá y eso explica su debilidad por los casos pro-bono. Kim amaba a su progenitora. Lleva todos estos años usando los aretes que robaron para recordar ese momento, cuando ella le mostró cariño. Con el tiempo, ha normalizado el hecho de que solo puede vincularse y ser amada cuando rompe las reglas. Es por eso que le atrae engañar con Jimmy. Incluso, empuja a nuestro protagonista a ser más Saul, exactamente, como su madre la instó a violar la ley.
Tanto ella, como Jimmy -a lo largo de sus vidas- luchan por adaptarse a un mundo donde el vicio no se castiga y la virtud no se recompensa. Y finalmente su sentido de la moralidad comienza a desmoronarse. Y esto sucede, ya sea que vivas en Nuevo México, Lima o Asunción, ¿no les parece?
A lo largo de la serie, ella comienza a pensar que es invencible. Al final, usa su ego y el conocimiento de la ley para encontrar una manera de obtener lo que quiere, legalmente o de otra manera. Kim es, esencialmente, la mujer Saul Goodman.
Si bien, la muerte de Howard la destruye. Ambos provocaron, en forma indirecta, su asesinato.
-Somos malos el uno para el otro -se sincera Kim-. Jimmy ha sido la mejor etapa de mi vida, pero somos malos para todos a nuestro alrededor. Los demás sufren por nuestra culpa -le confiesa a Jimmy.
Y, por primera vez, JM le dice:
-Te amo.
-Yo también te amo -le contesta la blonda.
Sin embargo, se va. Al hacerlo, mata a Jimmy McGill.
Este, para poder superar su pérdida, troca en otra persona. De otra forma, no podría.
Un salto elíptico nos muestra cómo montan el letrero que vimos al inicio de la temporada, ante una sonriente Francesca y un satisfecho Saul, en tanto, resuenan los acordes de Perfect day.
En el final del capítulo ya no vemos a Jimmy, la metamorfosis se ahondó: es Saul Goodman a punto de iniciar el día.
-Que se haga justicia, aunque caiga el cielo.
Es el año 2005. Falta poco para toparse con Walter y Jesse.
DOS
La tensión in crescendo, la música, miradas pérfidas e insidiosas; tal es el ambiente, que se puede cortar con un cuchillo. De esa forma nos retratan la reunión en la Mansión de don Eladio, Juan Bolsa, los Salamanca y Gus. Cualquier cosa puede suceder. Un plano magnífico de los lentes de Fring, reflejando las llamas del fuego, mientras dirige su mirada a Héctor Salamanca. Es toda una metáfora.
Ante las acusaciones vertidas, el Pollero indica con el rostro hermético:
-Con todo respeto. No me parece que esto merezca una respuesta.
Las pruebas están a su favor y el don falla a su favor.
Mención aparte merece Steven Bauer, quien encarna al capo mafioso. Imponente e intimidante a la vez, sin necesidad de gritar ni hacer aspavientos. Era uno de los actores más infravalorados de su generación, que Vince Gilligan rescató del olvido.
Y, antes de irse, le inquiere a Gus Fring:
-El odio, un poquito, no está mal. Siempre y cuando no te olvides de quién manda.
El supuesto homosexualismo del Pollero siempre ha sido motivo de discusión. La escena en el restaurante de lujo lo confirma. Entretanto, degusta un vaso de vino, el Sommelier -que lo conoce- se acerca y entablan una conversación amical acerca de viñedos.
-Me fui a casa esa noche y compré una botella -le dice Gus.
-¿Un Côte-Rôtie de 1978? -pregunta David.
Gustavo responde afirmativamente.
-Lo estoy reservando para una ocasión especial.
-Bueno, me encantaría saber... cuándo será esa ocasión -responde el Sommelier.
Ambos se miran fijamente. El silencio es elocuente.
GF entiende que puede estar con este hombre si quisiera, pero también sabe que no debería hacerlo. Debe centrarse en profundizar su plan, y estar con alguien, que le importa, solo servirá para derribar a todos y su plan. Por eso, se va del restaurante sin despedirse del experto en vinos.
Otra cosa lo puede distraer de su objetivo. Aun así, sea una relación furtiva.
Gus Fring vive por y para la venganza.