Análisis

Un censo para el siglo XXI: datos en tiempo real y ahorro fiscal

Censo en Paraguay. Referencia.

El censo nacional es una de las herramientas más importantes para la formulación de políticas públicas. De sus resultados dependen decisiones en materia de educación, salud, infraestructura, transferencias sociales y planificación territorial. Sin embargo, en Paraguay, el censo sigue siendo concebido como un evento excepcional, costoso y esporádico, cuyos datos pierden vigencia apenas finaliza el operativo.

El último censo nacional tuvo un costo aproximado de USD 80 millones, una cifra significativa para un país con restricciones presupuestarias y múltiples demandas sociales. Este monto incluye logística, contratación masiva de censistas, capacitación, materiales, transporte y procesamiento de información. El problema no es únicamente el costo, sino el hecho de que ese gasto produce una fotografía estática de la población que, en pocos años, deja de reflejar la realidad económica y demográfica del país.

Desde una perspectiva económica, este modelo presenta una ineficiencia estructural: se concentra un enorme gasto público en un corto período para obtener datos que se actualizan cada diez años, mientras el Estado toma decisiones todos los días.

En un contexto donde la economía moderna se basa en información oportuna, la falta de datos actualizados genera una mala asignación de recursos. Programas sociales mal focalizados, infraestructura sobredimensionada o insuficiente, y políticas públicas basadas en estimaciones desfasadas son algunas de las consecuencias directas de este esquema.

Frente a este problema, existe una alternativa probada y viable: el censo rodante o continuo, implementado en países desarrollados como Francia desde 2005. Este modelo reemplaza el censo tradicional por un sistema de recolección permanente de datos, apoyado en registros administrativos interoperables y encuestas continuas, que permiten actualizar la información poblacional de manera progresiva y constante.

El censo rodante no implica una pérdida de calidad estadística. Por el contrario, mejora la precisión de los datos en el tiempo y reduce los errores asociados a grandes operativos masivos. Desde el punto de vista fiscal, su principal ventaja es la reducción sustancial de costos. Estudios comparativos internacionales muestran que los sistemas de censos continuos permiten ahorrar entre 30 % y 50 % respecto a los censos tradicionales, al disminuir gastos logísticos, personal temporal y despliegues territoriales intensivos.

Aplicado al caso paraguayo, esto implicaría que, en lugar de destinar alrededor de USD 80 millones cada diez años, el país podría reducir ese gasto en un rango estimado de USD 24 a USD 40 millones por década, reasignando esos recursos a áreas críticas como salud, educación o inversión en infraestructura digital del Estado.

El beneficio económico no se limita al ahorro presupuestario. Un sistema censal continuo permitiría al Estado contar con datos actualizados en tiempo real, mejorando la focalización del gasto social, la planificación urbana y la toma de decisiones económicas. Además, facilitaría una respuesta más rápida ante cambios demográficos, migratorios o laborales, que hoy pasan desapercibidos durante años.

Paraguay cuenta con condiciones favorables para avanzar hacia este modelo. La creciente digitalización de servicios públicos, el uso extendido de telefonía móvil y los avances en sistemas de identificación crean una base adecuada para desarrollar registros administrativos integrados. La clave no está en incorporar más tecnología, sino en ordenar, interoperar y aprovechar mejor los datos existentes.

La digitalización del censo debe entenderse como una reforma institucional, no como un proyecto tecnológico aislado. Requiere coordinación interinstitucional, marcos legales claros para la protección de datos y una visión estratégica que conciba la información como un activo público fundamental para el desarrollo económico.

Paraguay ha demostrado capacidad para sostener estabilidad macroeconómica. El siguiente paso es mejorar la eficiencia del Estado y la calidad de sus decisiones. Avanzar hacia un censo digital y continuo no solo permitiría ahorrar recursos, sino también construir un Estado más inteligente, transparente y orientado a resultados.

 

El autor es estudiante de la Universidad Católica Nuestra Señora de Asunción
5to año Economía