Tránsfugas e inmorales

Tránsfugas e inmorales

En varios artículos publicados he abordado el tema del bipartidismo en la constelación política local e internacional, ya que es práctica común en varios países considerados democráticos identificar dos partidos predominantes. Los EE. UU. son un ejemplo en el que el bipartidismo lleva décadas, con una pugna política entre el Partido Republicano y el Demócrata. Hasta hoy, este sistema electoral sigue invariable. No es el único país, por supuesto; a nivel local, contamos con el Partido Colorado y el Partido Liberal.

La vitalidad del bipartidismo a nivel local se había quebrado con la victoria de Fernando Lugo en el año 2012 con el Frente Guasu. Después de sufrir un revés durante un período presidencial, vuelve el Partido Colorado al poder de la mano de un outsider, considerado un empresario “exitoso”. Le sucedió nuevamente un colorado de la vieja escuela, con tufo a estronismo y, ahora, en tiempos actuales, el partido se afianza nuevamente con un economista que se vendió como el más “capaz” y preparado para sacar adelante al país. Pero bueno, hay mucha tela que cortar aún en este nuevo gobierno que tiene más sombras y lamentos que puntos positivos.

La ANR, que tiene una amplia ventaja contra sus oponentes, pues cuenta con la mayoría absoluta en el Congreso. A pesar de esta positiva y poderosa herramienta que posibilita un control férreo y apunta a la gobernabilidad, y apoya los proyectos presentados por el ejecutivo, no estaría conforme con eso y ha iniciado una campaña cuasi maquiavélica para captar a los congresistas de otros partidos, como los de Cruzada Nacional y Patria Querida, además del tradicional PLRA.

Estos, considerados por los analistas políticos como satélites, no tuvieron reparo ni moral alguna para pasarse al partido oficialista. Las razones serían infinitas, solo esos congresistas sabrán las verdaderas motivaciones que primaron para traicionar a su electorado. Este fenómeno actualmente tiene un nombre: el político tránsfuga, que si buscamos en la RAE, este término significa: "Persona que abandona una organización política, empresarial o de otro género, para pasarse a otra generalmente contraria".

Queda muy clara la acepción de la RAE y hay pocos argumentos para cancelar dicho significado. Estos políticos que se pasan de un partido a otro son tránsfugas, y bajo mi mirada, esto es inadmisible y con fuerte tufo a inmoralidad y estafa electoral, opinión que varios entendidos en temas políticos coinciden y lentamente se está consolidando. Lo triste y lamentable de estos tránsfugas es que pertenecían a partidos o movimientos que han hecho campaña electoral con miras hacia el cambio del país y hacia un porvenir más adecuado para los habitantes de esta nación.

Retomo la idea inicial del bipartidismo, pues se creía que con la inclusión de nuevos partidos y movimientos, esta vez, en esta pasada contienda electoral, se pensaba que por fin se rompería ese tradicional bipartidismo, pues con un contrapeso equilibrado, se podría llegar a una gobernabilidad más democrática de los tres poderes de Estado. Pero no, lamentablemente, estos tránsfugas se encargaron de estafar a los electores.

Actualmente, estos tránsfugas están cobijados bajo el manto de un movimiento del Partido Colorado, que en líneas generales ya no representaría a los ideales propios y genuinos de esa tradicional nucleación partidaria. En otros países, como el caso de Alemania, en el que el fenómeno del bipartidismo fue cambiando lentamente, pues los partidos políticos pueden firmar un contrato de coalición con otros de diferentes ideologías con el fin de gobernar en armonía. La primera firma de coalición de partidos políticos en Alemania data del año 1961, bajo el gobierno de Konrad Adenauer.

Este contrato es inquebrantable y se respetan las cláusulas del documento. Hoy en día en Alemania, el grupo que gobierna es un grupo de coalición de tres partidos diferentes, de tres colores diferentes, por eso se le denomina el gobierno del semáforo por los colores de sus partidos. En este contexto político, no es admisible ni permitido tránsfugas que se pasen alegremente de partido a partido cuando se les da la gana, es decir, no se aborda ni se discute este tema porque las reglas están bien claras desde el inicio de la coalición.

El caso que envuelve a la situación política de Paraguay que involucra a los tránsfugas es inmoral y denigrante, pues denota una burla hacia los electores, quienes depositaron fe y confianza en los políticos que pregonaban cambios radicales para los habitantes de esta sufrida nación.

Estos tránsfugas deben, si tuvieran un poco de moral y ética, renunciar a sus bancas y alejarse de la arena política por lo menos por una década, con el fin de sanar el bluff electoral del cual fueron protagonistas directos.

Correo electrónico: mrmwebinars@gmail.com