Tenemos un solo planeta

Tenemos un solo planeta

Ayer conmemorábamos el Día Mundial del Medio Ambiente, como lo hacemos cada 5 de junio por los últimos 48 años en referencia a la fecha en la que la Organización de las Naciones Unidas creara el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Nuestro planeta enfrenta varios desafíos, pero lo tres principales son la pérdida de hábitat y ambientes, la contaminación de las tierras, del aire y del agua, y el clima; con la pérdida del hábitat van desapareciendo especies con más de un millón de especies hoy con problemas de conservación y riesgos de extinción, con la contaminación estamos ensuciando y envenenando los recursos naturales de los cuales nos servimos, y las cuestiones climáticas, con un planea que en general se calienta a un ritmo muy rápido y no permite que la naturaleza pueda adaptarse y también las sociedad humanas.

Nuestras acciones van más allá de nuestro planeta, ya que si bien es el único planeta que hoy sabemos que se puede habitar a pesar de que en el universo hay muchísimas galaxias y en ellas muchos planetas, por ahora nos tenemos que conformar con este que tenemos, y ya estamos dejando señales fuera de él con toda la basura que generamos en el espacio. Los desafíos que tenemos solo podrán ser atendidos si la humanidad trabaja conjuntamente con metas comunes, diferenciadas de acuerdo a nuestras responsabilidades y capacidades, que básicamente deben apuntar a la forma en la que producimos, en la que consumimos. En resumen se requiere una transformación de nuestras economías y con sociedades más inclusivas, más equitativas, más justas y que sean amigables con la naturaleza, con el ambiente natural en el cual habitan, producen, se sirven e iniciar procesos de restauración, de remediación.

Y el lema este año es “una sola tierra”, slogan que acarrea gran simbolismo ya que fue el que se usó en la Conferencia de Estocolmo, cuando se puso al ambiente como eje central, hace 50 años. En este quinquenio se han desarrollado muchísimas soluciones y tecnologías para ir haciendo frente a esta problemática; sin embargo, las amenazas mencionadas no han cesado, ni se han reducido, siguen creciendo y es por ello que se hace necesario parar el proceso de degradación planetaria. La trazabilidad de los productos es uno de los ejes en la mira, para asegurar poder rastrear el origen y las condiciones de ciertos productos que consumimos. En la mira de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y las nuevas metas puestas conservar la biodiversidad, se está asumiendo que no se pueden perder más hábitats naturales y en particular de los bosques, llegando a un punto de deber demostrar la producción libre de deforestación.

Cada uno de nosotros puede contribuir desde nuestros lugares de trabajo, desde nuestras casas, asegurando contaminar lo menos posible y consumiendo en forma responsable, promoviendo prácticas que sean más amigables con el ambiente, que sean justas y asegurando el acceso de todos a los recursos. Se percibe una forma errada de interpretar las soluciones a esta crisis ambiental, asignándole toda la responsabilidad a los gobiernos y quizás bien cubierto a nivel de las constituciones nacionales; sin embargo, no siempre son los sectores gubernamentales los que se sirven de los recursos del ambiente, lo ensucian, lo degradan, lo contaminan, lo reducen; es por ello que todos los negocios deberían incorporar en sus bases económicas las cuestiones medioambientales. Es cierto que el Estado debería precautelar y salvaguardar las cuestiones ambientales; sin embargo, necesitamos tener información del costo de reemplazo o reposición de estos bienes y servicios que se nos presentan como si fuesen permanentes, renovables e inextinguibles.

Lo cierto es que está en cada uno de nosotros, si estamos convencidos que un ambiente degradado significa también sociedades degradadas, entonces nosotros debemos cambiar y exigir que nuestros administradores también lo hagan y hacer respetar que las condiciones que nos afectan se tengan en cuenta. El humo, la basura, la deforestación, los extremos climáticos como inundaciones, sequías, huracanes, todo nos afecta, nos causan problemas serios de salud, afectan nuestra calidad de vida y la de nuestros seres queridos. Mantenernos limpios (nuestros cuerpos, nuestras ropas) tiene un costo, en champú, jabón, dentífrico, y otros), también mantener limpio el ambiente tiene un costo, y ese costo debe ser cubierto como los elementos privados para nuestro aseo.