Marzo se forja con marchas
En esta última semana del mes de marzo asistimos a las convocatorias de varias marchas ciudadanas. Se iniciaron el martes 25 con las organizaciones sociales y prosiguieron el miércoles 26 con la marcha convocada por las fuerzas democráticas de los partidos políticos, culminando el jueves 26 con la tradicional marcha campesina; cada una de ellas reclamando sus reivindicaciones y exigiendo el cumplimiento de derechos humanos fundamentales como salud, educación, tierra y trabajo dignos entre muchos otros reclamos.
Fue en la marcha convocada por las fuerzas democráticas de la oposición donde confluyeron diversos grupos ciudadanos, partidos políticos y ciudadanía común, exigiendo el cese de la corrupción y la narcopolítica imperantes en el gobierno, como también el mejoramiento de las condiciones de vida de la población paraguaya, que se debate entre la inflación de la canasta familiar básica y la falta de acceso a la salud pública gratuita, peleando por el acceso a la justicia, pasando por la cruda realidad de la educación sin calidad; el negociado del Hambre Cero y el cuento chino de los pupitres. La convocatoria de la marcha del miércoles 26, fue realmente inmensa y asombrosa; ciudadanos paraguayos de diversos pensamientos políticos, mujeres y una multitud de jóvenes llenaron las calles del centro de Asunción, marchando pacíficamente hasta la plaza de la democracia, donde se desarrolló el acto y donde cada uno de los oradores expusieron la angustia del cotidiano vivir del ciudadano común, que se traduce en el pésimo servicio de transporte público, el incremento diario de los alimentos básicos de la canasta familiar- el síndrome de la heladera vacía-, la inseguridad y los robos callejeros, sumados a la corrupción pública y abuso de poder de los que nos gobiernan que hacen que la calidad de vida del ciudadano paraguayo vaya empeorando cada día y que esos hombres y mujeres que están MEJOR sean solamente aquellos que están vinculados al poder de turno, los que lucran y trafican influencias y los que tienen negocios con el crimen organizado.
La ciudadanía común llenó las calles de Asunción donde las cuatro plazas de la capital que rodean al Panteón de los Héroes, incluyendo a la plaza de la democracia, fueron testigos de la movilización y la resistencia ciudadana que a través de la reunión y convocatoria decidieron reunirse para protestar. Queremos señalar la comunión ciudadana de voluntades es el único camino para cambiar el rumbo del gobierno actual.
Los jóvenes que se congregaron organizadamente, marcharon al son de Patria querida, portando banderas paraguayas y camisetas albirrojas para unirse en un reclamo único donde expresaron la firme convicción que un nuevo PAÍS es posible con el acuerdo y alianza de proyectos que garanticen y mejoren la calidad de vida de toda la ciudadanía.
La población decente está harta del saqueamiento de las arcas públicas y del derroche del dinero del contribuyente, por parte del gobierno; que es lo que determina la mala calidad de vida del ciudadano corriente y sin privilegios.
Hace mucho tiempo que no presenciábamos una convocatoria multitudinaria donde los asistentes marcharon demostrando respeto, unidad y cohesión de posturas y reclamando un cambio inmediato de rumbo que mejore significativamente la calidad de vida del pueblo paraguayo.
La idea central de la marcha ciudadana realizada en Asunción, incluidos los reclamos y reivindicaciones campesinas del jueves 26 pasado, engloban fundamentalmente la urgencia en la rectificación del rumbo de este gobierno actual priorizando los reclamos populares y atendiendo las solicitudes que respecto a salud y educación y justicia piden a gritos los diversos sectores ciudadanos. Queremos agregar que la convocatoria a la marcha del miércoles 26 de marzo pasado fue voluntaria, sin arreos de ninguna clase, donde la esperanza en una Patria nueva fue el movilizador común. Estamos seguros de que un nuevo país se puede construir a partir de la unidad de la población paraguaya y de los paraguayos y paraguayas residentes en el exterior.
Hacemos votos para que esta expresión genuina de voluntades y convicciones decididas perduren en el tiempo y que, sin distingos ni mezquindades personales, se inicie la construcción de un proyecto común de un modelo diferente de país con oportunidades para toda la población, sumando en este proyecto al Paraguay migrante (gracias a quienes recibimos remesas en dólares que representan el segundo ingreso del PIB), y así lograr revertir este modelo desigual, insensible y corrupto de país. Es urgente mejorar la calidad de vida de todos los paraguayos y paraguayas sin exclusiones y sin excluidos, posibilitando el cambio y la alternancia tan necesarios en un futuro próximo.
Ojalá que así sea por el bien del Paraguay.