La teoría de la negación 4.0
En estos tiempos finales de una lucha electoral muy atípica en nuestra política, conviene repasar algunas escenas de esta película: el candidato de la ANR no comulgaría 100 % con los ideales del Partido Colorado, fundado por el Gral. Bernardino Caballero, y su segundo, Pedro Alliana, respondería desde su corazón al Partido Encuentro Nacional. Esta mezcla es atípica, perniciosa y bizarra, puesto que el electorado tiene que tragarse sapos y culebras para aceptar esta dupla que fuera impuesta por el mentor y presidente actual de la ANR.
En la carpa opositora también hay manchas oscuras que su electorado tuvo que aceptar para darle vía libre a su actual candidato, quien, según informaciones que pululan en los medios, sería responsable de demandas de embargo que sufre su partido y amén de otros casos. Su dupla, una exministra cartista que aplaudía como foca las decisiones de su expresidente y, asociada, según las lenguas viperinas, con organizaciones internacionales no muy bienvenidas en el país, que supuestamente estarían financiando su campaña, a lo que ella refuta y niega con todas sus fuerzas.
Estas dos duplas son las que actualmente están muy cerca de llegar al sillón presidencial, de los otros ni hablemos porque ni a Calle Última llegan. Algunos de estos son distractores, y otros, quizás, tratarán de pelear un tercer lugar por sus propios medios.
Con este escenario ilustrado en estos primeros párrafos debemos escudriñar algunas teorías psicológicas para tratar de entender la parafernalia que generan estos dos grupos políticos que forman parte de la conversación diaria de la sociedad.
Sigmund Freud (austriaco, 1856-1939, fundador del psicoanálisis) postula que la negación o abnegación (en alemán sería: Verleugnung, Verneinung) es un mecanismo de defensa ante un hecho en que el individuo no se siente cómodo o a gusto, por lo tanto, no lo acepta y lo rechaza. Lo interesante de esto es que ese individuo insiste que no es verdad un hecho, que para el resto de la gente, fuera de su mundo negacionista, es real.
En la psicología actual se detallan tres tipos de negación:
Negación simple: negar la realidad del hecho desagradable por completo.
Minimización: admitir el hecho pero negar su seriedad (una combinación de negación y racionalización).
Proyección: admitir tanto el hecho como la seriedad, pero negar la responsabilidad culpando a alguien o algo más.
La teoría de la negación fue investigada por Anna Freud (Austria, 1895-1982), quien sentenció que la negación ocurre con mentes inmaduras que entran en conflicto por no tener la capacidad de enfrentar la realidad.
¿Y cómo andamos por casa? ¿Esta teoría negacionista calzaría con estos candidatos que hoy están pugnando por la presidencia de la República? Quizás un simple ejercicio de unir con flecha podría solucionar el problema, pero no, el tema es muy complejo, pues toda una sociedad está presionada y obligada a negar hechos torcidos y oscuros, casos jurídicos abiertos, declaraciones contundentes de un país extranjero, sanciones de una institución de peso pesado en las finanzas de un país poderoso, entre otros. La lista es extensa como para poder desmentir o negar esta teoría negacionista, valga la redundancia con el jueguito de palabras encerradas en este javorái lexical.
Diariamente, los medios están invadidos por propagandas electorales con fuerte tufo de populismo. Bajo mi mirada, estimo que esta propaganda sistemática se acerca a la teoría de la negación, pues se pintan escenarios irreales, se ensayan propuestas inalcanzables y aparecen candidatos como el mesías de la patria. ¿Quién pierde? Entiendo que el pueblo, esa sociedad obnubilada, confundida y mareada por esa propaganda sucia, maquiavélica, falsa y, por sobre todo, porque acrecienta la burla hacia un pueblo estoico y resiliente.
El caso del candidato “estrella” de la ANR es patético, pues a cada declaración debe retroceder y explicar lo que dijo no era precisamente lo que quería decir. Ahora ya lo maquillan para que no se note su verdadera máscara ante la sociedad. Por otro lado, en la carpa opositora tratan de impulsar una realidad cuya implementación hasta un escolar que apenas lee y escribe se da cuenta que es imposible de llevar a cabo.
A ver, estimados lectores, ¿debemos obedecer como borregos a estos expertos en negar la realidad del país? A modo de ejemplo, les dejo algunas de nuestras realidades:
Precario y obsoleto sistema de transporte.
Sistema de salud ineficiente y alejado del pueblo.
Sistema educativo obsoleto que solo lanza al mercado analfabetos funcionales.
El sistema de justicia manoseado y presionado por fuerza fácticas.
Congresistas tildados de corruptos empotrados en sus curules.
Pero los candidatos no tienen la culpa (proyección) sino el pueblo que no sabe elegir, o cualquier Juan de los Palotes (Juan Pueblo=ignorante) que no sabe sumar ni restar.
¡Felices Pascuas!
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