La precaria educación se refleja en el Congreso de la Nación
En los últimos tiempos, en el recinto del Congreso paraguayo se ha oído y visto una serie de actitudes sociales que denotan la precaria formación de nuestros legisladores, si bien es cierto que nuestra Constitución no habla de capacidades cognitivas ni de cierta formación universitaria para ser legislador en nuestro país, el elector tendría que hacer una investigación a priori del perfil de los candidatos a ocupar un curul en el Congreso, antes de sacrificar su preciado voto.
Quizás se deba iniciar un debate sobre la formación de los futuros legisladores que compondrán el nuevo escenario legislativo en el año 2023. Se visibiliza una paleta impresionante de precandidatos que pugnarán por algún cargo dentro de sus organizaciones partidarias. Algunos tentarán un periodo más y otros seguirán con las mismas peroratas a las que el pueblo está acostumbrado.
En Brasil, en el año 2010, el payaso “Tiririca” se convirtió en el diputado federal más votado al superar 1.000.000 de votos. Francisco Everardo Oliveira Silva, "Tiririca", es el individuo que ha dado vida al payaso con un nombre bastante peculiar y onomatopéyico y quien se ha hecho famoso en programas de humor como el "Show do Tom". Este payaso tenía como uno de sus eslóganes de campaña la muy peculiar frase: "¿Que qué hace un diputado federal? La verdad, no tengo ni idea, pero vote por mí y se lo cuento".
En nuestro contexto local también tuvimos una suerte similar, aunque un poco más “intelectual”. Algunos integrantes del grupo humorístico AB Ovo lograron ocupar espacios en el Congreso. La producción legslativa de estos humoristas paraguayos devenidos a legisladores creo, bajo mi mirada, no ha trascendido, excepto a la hora de votar o inclinarse hacia cierta facción partidaria.
Vale como articulador estos dos ejemplos del nivel de deterioro de la sociedad en la que actualmente vivimos: lo burdo, lo procaz, lo denigrahte y lo tragicómico son los resultados de un obsoleto y anacrónico sistema educativo del país.
Lo que la sociedad ha tenido que aguantar y sigue aguantando con las vergonzosas intervenciones de los congresistas, es solo una muestra de un mal planeamiento del sistema educativo actual. En la actualidad, hay intereses, estimo que genuinos, de transformar la educación del país, aunque se han leído varias denuncias sobre el actual diseño del programa de Transformación Educativa 2030.
Con el fin de tener una idea general de los problemas que aquejan en estos momentos a la educación paraguaya, conviene repasar algunos puntos, en forma muy breve y resumida, del diagnóstico del Estudio Multidimensional Paraguay (MDCR) 2018-2019 del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Educación Primaria: aunque se ha ampliado y actualmente el acceso a la educación primaria es practicamente universal, pero aún queda mucho por hacer en este ciclo: incipiente provisión en educación inicial, una cifra considerable de un 10 % de los adolescentes de 14 años no asiste a la escuela. Esta cifra aumenta al 28 % entre los jóvenes de 17 años.
Desigualdad: los factores socioeconómicos y geográficos determinan la finalización o no de la secundaria.
Resultados: siguen siendo mediocres, baja calidad de la educación en sí, recursos inadecuados y se visibilizan deficiencias en la gestión educativa.
Demanda laboral: existen empresas que tienen dificultades para contratar personas capacitadas con las competencias requeridas para cierto tipo de tareas.
Desempleo: un 80 % de quienes no terminan la educación secundaria tiene un empleo informal y seis de cada diez jóvenes de hogares en situación de extrema pobreza ni trabajan, ni estudian ni siguen una formación a los 29 años de edad.
Evaluación: más de un tercio de los estudiantes se ubica en el nivel de competencia más bajo en las evaluaciones nacionales, resultados de aprendizaje mediocres y la escasa pertinencia de las competencias enseñadas complican la transición al mercado de trabajo.
Lo que casi diariamente la sociedad experimenta con las intervenciones de los legisladores en el Congreso es el reflejo de la falta de una política educativa justa y equitativa para todos los paraguayos. Este fenómeno no solo se puede visibilizar en el Congreso, sino también en otros estamentos del Estado, especialmente, en el de la justicia, que está prácticamente dormida y muy alejada de las acuciantes necesidades del pueblo.
Si no queremos “payasos” como “Tiririca” o “Ab Ovo” legislando para la nación, es imperativo que la sociedad de bien exija a las autoridades que, de una vez por todas, tengan como prioridad la educación de la patria.
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