La educación como instrumento para prevenir el abuso sexual infantil
El 31 de mayo se conmemoró el día Nacional contra el abuso sexual y la explotación sexual de niños y adolescentes del Paraguay. La medida fue adoptada en virtud del decreto No. 3279/2015 con el propósito de concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de denunciar los hechos de violencia y atropellos de carácter sexual a los derechos de los niños, niñas y adolescentes; en memoria de la niña Felicita Estigarribia, quien fuera encontrada muerta el 31 de mayo de 2004 al pie del cerro de la ciudad de Yaguarón, con signos de violencia sexual y cuyo crimen hasta la fecha permanece impune.
La única herramienta segura para concienciar y prevenir el abuso en nuestros niños, niñas y adolescentes es la educación sexual en escuelas y colegios desde la primera infancia. A través de un equipo multidisciplinario de sicólogos, orientadores y médicos especialistas se debe abordar el tema con claridad de conceptos sobre educación sexual integral; capacitando e informando también que cualquier forma de relacionamiento invasivo y no deseado por el niño o niña no debe ser consentido por ellos y debe ser comunicado a sus maestros, dado que generalmente es en las escuelas colegios dónde las denuncias por abuso sexual y violencia infantil son más frecuentes.
Desde temprana edad a nuestros niños y niñas debemos proporcionar métodos de fácil reconocimiento y aprendizaje para que ellos por sí mismos puedan detectar los primeros signos de abuso y estén capacitados para autoproteger sus cuerpos y exigir respeto. Lamentablemente, tenemos que señalar que en Paraguay, en el entorno familiar, es donde se comete en el 95% del abuso sexual y la violencia contra niños, niñas y adolescentes.
El Ministerio Público reveló que desde enero hasta mayo de 2025, existen 1305 denuncias por casos de abuso sexual infantil y que el 80% de las víctimas denuncian el hecho en sus escuelas o colegios. Igualmente, el informe de la fiscalía señala que la mayoría de los casos de abuso se producen dentro del hogar, como ya lo habíamos dicho anteriormente.
La educación sexual entendemos que debe:
- Promover la perspectiva de derechos humanos y el respeto a la diversidad.
- Incluir la prevención del abuso sexual en el currículo escolar desde la primera infancia.
- Capacitar a docentes y padres de familia en la detección y prevención del abuso sexual infantil.
- Enseñar a los niños, niñas y adolescentes los canales correspondientes para denunciar.
Es por todo lo expuesto anteriormente que nuestros niños y niñas y adolescentes deben recibir educación sin sesgos religiosos y que desde la primera infancia hay que iniciar la educación en valores de libertad, no discriminación y respeto al pensamiento diferente. Debemos inculcar a nuestros niños, niñas y adolescentes a ejercer el pensamiento crítico; con ello los capacitaremos para qué en el futuro puedan ser personas útiles y proactivas dentro de la comunidad donde viven y seres humanos responsables y respetuosos de la diversidad de pensamiento y opinión.
Por todas las razones expuestas, no podemos retroceder en educación; es necesario avanzar en derechos , prevención y protección para la infancia. La educación con fundamento científico y perspectiva de derechos humanos es fundamental para que nuestros hijos e hijas puedan enfrentar los desafíos del futuro. Es nuestra obligación como padres y madres enseñar a no discriminar a las personas por ningún motivo, valores y nociones que deben ser reforzadas en las escuelas y colegios.
Por último:
El abuso sexual infantil y adolescente es uno de los graves flagelos que azota a la infancia paraguaya y que representa un problema de salud pública porque vulnera el equilibrio socioemocional, la integridad física y la dignidad humana, perjudicando la salud y el pleno desarrollo integral.
Debemos asumir el compromiso de desnaturalizar el abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes. Como sociedad tenemos el rol indelegable en la construcción de una comunidad libre de violencia. Debemos trabajar incansablemente en la capacitación de profesionales de diferentes áreas, y en el fortalecimiento para la prevención y atención integral de los niños, niñas y adolescentes, preservando sus derechos y subsanando las consecuencias emocionales del abuso sexual, no solo en quienes lo sufren, sino también en la sociedad toda para construir una población saludable a futuro.
¡No olvidemos que denunciar a tiempo puede salvar vidas! El silencio frente al abuso sexual infantil te convierte en cómplice de un crimen.