OpiniónConcienciación

La educación como instrumento para prevenir el abuso sexual infantil

María Teresa Báez Valls
por María Teresa Báez Valls 1 Junio de 2025
1 Junio de 2025
Abuso sexual en niños.
Abuso sexual en niños. Foto referencial.

El 31 de mayo se conmemoró el día Nacional contra el abuso sexual y la explotación sexual de niños y adolescentes del  Paraguay. La medida fue adoptada en virtud del decreto No. 3279/2015 con el propósito de concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de denunciar los hechos de violencia y atropellos de carácter sexual a los derechos de los niños, niñas y adolescentes; en memoria  de la niña Felicita Estigarribia, quien fuera encontrada muerta el 31 de mayo de 2004 al pie del cerro de la ciudad de Yaguarón, con signos de violencia sexual y cuyo crimen hasta la fecha permanece impune.      

La única herramienta  segura para concienciar  y prevenir el abuso en nuestros niños, niñas y adolescentes es la  educación sexual en escuelas y colegios desde la primera infancia. A través de un equipo multidisciplinario  de sicólogos, orientadores y médicos especialistas se debe abordar el tema con claridad  de conceptos  sobre educación  sexual integral; capacitando e informando  también que cualquier forma de relacionamiento  invasivo y no deseado por el niño o niña no debe ser consentido por ellos y debe ser comunicado a sus maestros, dado que generalmente es en las escuelas colegios dónde las denuncias por abuso sexual  y violencia infantil son más frecuentes.

Desde temprana edad a nuestros niños y niñas debemos  proporcionar  métodos  de fácil reconocimiento  y aprendizaje  para que ellos por sí mismos puedan detectar los primeros signos de abuso y  estén capacitados  para autoproteger sus  cuerpos y exigir respeto. Lamentablemente, tenemos  que señalar que en Paraguay, en el  entorno familiar, es donde se comete  en el 95% del  abuso sexual y la violencia contra niños, niñas y adolescentes.

El Ministerio Público reveló que desde enero hasta mayo de 2025, existen 1305 denuncias por casos de abuso sexual infantil y que el 80% de las víctimas denuncian el hecho en sus escuelas o colegios. Igualmente, el informe de la fiscalía señala que la mayoría de los casos de abuso se producen dentro del hogar, como ya lo habíamos dicho anteriormente.

 La educación sexual entendemos que debe:

  • Promover la perspectiva de derechos humanos y el respeto a la diversidad.
  • Incluir la prevención del abuso sexual en el currículo escolar desde la primera infancia.
  • Capacitar a docentes y padres de familia en la detección y prevención del abuso sexual infantil.
  • Enseñar a los niños, niñas y adolescentes los canales correspondientes para denunciar.

Es por todo lo expuesto anteriormente  que nuestros niños y niñas y adolescentes deben  recibir educación sin sesgos religiosos y  que desde la primera infancia  hay que iniciar   la educación en valores de libertad,  no discriminación y respeto al pensamiento diferente. Debemos inculcar a nuestros niños, niñas y adolescentes a ejercer el pensamiento crítico;  con ello los  capacitaremos para  qué en el futuro puedan ser personas útiles y proactivas dentro de la comunidad donde viven y seres humanos responsables y respetuosos de la diversidad de pensamiento y opinión. 

Por todas las razones expuestas, no  podemos retroceder en educación; es necesario avanzar en derechos  , prevención y protección para la infancia. La educación con fundamento científico y perspectiva de derechos humanos es fundamental para que nuestros hijos e hijas puedan enfrentar los desafíos del futuro. Es nuestra obligación como padres y madres enseñar a no discriminar a las personas por ningún motivo, valores y nociones que deben ser reforzadas en las escuelas y colegios.

Por último:

El abuso sexual infantil y adolescente es uno de los graves flagelos que azota a la infancia paraguaya y que  representa un problema de salud pública porque vulnera el equilibrio socioemocional,  la integridad física y la dignidad humana, perjudicando la salud y el pleno desarrollo integral.  

Debemos asumir el compromiso de desnaturalizar el abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes. Como  sociedad tenemos el rol indelegable en la construcción de una comunidad libre de violencia. Debemos trabajar incansablemente en la capacitación de profesionales de diferentes áreas, y en el fortalecimiento  para la prevención y atención integral de los niños, niñas y adolescentes, preservando sus derechos y  subsanando  las consecuencias emocionales del abuso sexual, no solo en quienes lo sufren, sino también en la sociedad toda para construir una  población saludable a futuro.

¡No olvidemos que denunciar a tiempo puede salvar vidas! El silencio frente al abuso sexual infantil te convierte en cómplice de un crimen.

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