La ciencia lo demuestra y estamos alertados, las consecuencias podrían ser nefastas

La ciencia lo demuestra y estamos alertados, las consecuencias podrían ser nefastas

La semana pasada la noticia recorrió el mundo y si bien muchos la leyeron, quizás la consideran una noticia más alarmante que otra cosa; y ni qué decir de quienes niegan el origen antropogénico de los cambios climáticos. El sexto informe del Panel Intergubernamental de Expertos en el Cambio Climático conocido como el IPCC recientemente lanzado y aprobado por 195 gobiernos miembros, las Partes de la Convención, de la cual Paraguay es parte, pone en conocimiento en base al avance las investigaciones que los cambios observados en el clima del planeta no tienen precedentes y lo que ha ocurrido no podrá ser revertido en nuestras generaciones y quizás por varios siglos.

Hacen un llamado a la acción ya que si pudiésemos reducir sustancial y sostenidamente las emisiones de gases de efecto invernadero (en particular el CO2) es probable que podamos restringir estos cambios. Y este informe es uno más que se suman a los ya existentes con avances en la tecnología e innovaciones en la climatología, avances científicos contundentes, que permiten brindar bases sólidas del conocimiento para que los Estados Partes hagan sus deliberaciones, negocien y tomen decisiones.

La meta o el compromiso es tratar de no pasar un nivel de calentamiento global medio por encima de los 1,5°C en estas próximas décadas y parece que los esfuerzos no son los suficientes, ya que se nos indica que a menos que las emisiones de estos gases se reduzcan en forma inmediata y a escala global parece que no sólo la meta de 1,5°C quedará en una perdida aspiración sino que podríamos estar superando los 2°C, ya que se estima que la temperatura global promedio, al menos, en los próximos 20 años podría superar la meta de reducción.

Si bien Paraguay no es gran emisor de estos gases, no está aislado en el sistema global o de los cambios climáticos, y debe mantenerse firme en sus negociaciones, ya que el compromiso global debe evitar el calentamiento global que ya está afectando el clima, exacerbando los extremos como lluvias e inundaciones, huracanes, sequías, la humedad reinante, los vientos, las granizadas, que afectan nuestras vidas, nuestros sistemas de producción, los servicios que brinda la naturaleza y la biodiversidad, y nuestra salud.

Los cambios climáticos parecen como temas un tanto alejados de nuestras vidas, hasta que sufrimos algunos de estos embates naturales y alguien con más años y más experiencia hace referencia a que estos eventos son raros, que no se habían vivido antes, o que se están haciendo más frecuentes. Solo cuando escuchamos estas afirmaciones es que empezamos a pensar en que posiblemente esto de los cambios climáticos sea algo real. Pero parece un tanto irrisorio no pensar que todos estos cambios que estamos haciendo no tendrán ningún impacto. Y el impacto es muy evidente para muchos de nosotros; sin embargo, no podemos dejar de considerar los riesgos, y éstos sí deben ser considerados seriamente. Y si los consideramos entonces nos urge tomar cartas en el asunto.

Vientos más fuertes y huracanados podrían afectar las infraestructuras, y sólo considera toda esa cartelería en nuestras ciudades, gigantografías, plasmas, grandes carteles, endebles, frágiles; o todo ese cablerío sobre nuestras cabezas. Si el clima cambia, entonces seguramente también esto afecta el suelo y la vegetación, y con ello la fauna, y los recursos hídricos. Si cambian los recursos hídricos, esto podría afectar la disponibilidad de agua tanto en cantidad como en calidad. Si todo esto se da, los sistemas productivos tanto la ganadería como la agricultura podría verse afectada, y nuestra energía eléctrica depende de tres hidroeléctricas, que dependen del agua.

Y como si esto fuera poco, tenemos una preocupante geografía humana con productores familiares y pequeños, con una agricultura de subsistencia, y pueblos indígenas, cuyos modos de vida son mucho más vulnerables y menos resilientes que otros sectores de la producción que cuentan con los recursos para hacer frente a estos riesgos que podrían transformarse en impactos.

Paraguay es un país productor de alimentos y de energía, ambos dependientes de los recursos naturales y estos altamente dependientes del clima, los cambios en nuestro tiene grandes impactos en nuestros modos de vida, entonces este informe y el llamado de atención no debe pasarnos inadvertidos, y tanto el sector público como el sector privado, deben internalizar políticas que consideren al cambio climático.

Si bien es importante hacer esfuerzos por reducir las emisiones, lo más importante es invertir y prepararnos para estar mejor adaptados a los cambios climáticos que ya nos están afectando, y que seguramente nos afectarán en las próximas décadas, si es que le damos chance al planeta de comenzar a desacelerar estos cambios y restaurar el acelerado proceso de transformación de nuestro clima.