La ANR debe sacudirse del escándalo que ralentiza el desarrollo del país

La ANR debe sacudirse del escándalo que ralentiza el desarrollo del país

Lo que esta cansada sociedad, en cierta manera, ya estaba esperando, fue el destape que los distintos medios de prensa han publicado sobre el supuesto esquema de lavado de capitales montado por el expresidente Horacio Cartes. Las publicaciones estarían basadas en un documento oficial remitido por la Seprelad a la Fiscalía General del Estado. Las informaciones publicadas son muy extensas y con muchos detalles, amerita, sin lugar a dudas, detenerse y leerlas con mucha atención, por sobre todo, para entender el esquema con el cual el expresidente supuestanmente está involucrado en el tal deleznable crimen.

Como es de público conocimiento, el aterrizaje del expresidente de la República a la Asociación Nacional Republicana (ANR) se concretó de la mano de un veterano caudillo colorado, "ladrón de galletas", como el finado Argaña lo había bautizado. Se forzó la entrada de Cartes a la ANR, un ciudadano que se jactaba de que nunca votó en el país. Llegó a la presidencia por caminos sinuosos.

Desde mi perspectiva, Cartes engañó hábilmente a todos los acólitos de esa tradicional nucleación partidaria, quienes creían que era el mesías, quien traería progreso, salud, educación y seguridad al país. Nada o poco de sus promesas mesiánicas se han logrado, pero sí, él como individuo, según los datos que se han publicado, ha multiplicado sus ingresos, empresas y toda una pléyade de negocios que le reditúan un ingreso multimillonario.

Al principio de su gobierno se manejaba con sus gerentes, manejaba el país como sus "empresas" hasta que un día, no sé quién, alguien le habrá hablado bajito y le habría dicho que debería gobernar también con ese pueblo colorado que lo ha llevado al poder. A regañadientes (hipótesis) seguramente le habrá hecho caso y, ¡eureka!, pilló la veta de su éxito, utilizar a las hordas (término acuñado por Wasmosy) de hurreros y hurreras de colorados/as abyectos/as a su línea de gobierno.

Al final de su mandato, tuvo la maquiavélica idea de torcer los designios de la patria por medio de una anticonstitucional enmienda para lograr su reelección. El pueblo paraguayo es sumiso, callado, creyente y resiliente, pero harto de ser pisoteado en sus ideales, honra y patriotismo. Este pueblo sufrido y hambreado ha salido a las calles a decirle NO a sus pretensiones inconstitucionales.

Después de su Gobierno, siguió vinculado con el poder, siguió con sus exgerentes, de exministros pasaron a ser gerentes de sus empresas, quizás con informaciones sensibles del Estado, ¿puerta giratoria?, vaya uno a saber qué termino se le puede dar a este fenómeno. Es el único expresidente que, a la postre, estuvo, casi 10 años en el poder, pues, este "líder" para muchos, ha estado mofándose del pueblo los siguientes años después de su mandato.

Hoy, la situación es totalmente distinta, apareció la operación A Ultranza bajo el férreo control de agentes de los EE.UU. Han caído varios peces gordos y flacos en las distintas operaciones, hasta que, por esas cosas raras de la vida, cegaron la vida a uno de los mejores y patriotas fiscales que estaba detrás de grandes narcotraficantes de origen local y regional, según se pudo leer de los informes de los especialistas investigadores.

Todo esto me lleva a tocarle las orejas a la ANR. Esta nucleación partidaria debe imperativamente sacudirse y desprenderse de estos dos movimientos (Añetete y Honor Colorado) que han cooptado, en cierta manera, a este partido, especialmente el movimiento Honor Colorado, que, para sus acólitos es difícil de aceptar.

Honor Colorado ha llevado al partido a convertirse en un grupo corporativo que solo busca intereses personales. Este grupo se ha apropiado de los principios nobles del partido. La Cámara de Diputados, fiel a su líder actual, ha votado en varias oportunidades contra los intereses del bienestar general de la nación. A modo de ejemplo, la última perla fue la no prohibición de derribar narcoaviones, además de la bofetada de la ley que pretendía blanquear los olvidos en la DD.JJ.

La Asociación Nacional Republicana debería llamar a una reunión extraordinaria con el fin de iniciar la depuración y limpieza de este engangrenado partido. ¿Culpables?: los actuales pseudolíderes que gobiernan el partido y otros que ocupan un curul en representación de miles de electores, muchos de ellos, honestos y quienes desean una patria mejor.

Si la actual cúpula del partido no hace un llamado a todos los movimientos internos de la ANR, sería una bofetada más para los colorados de bien y democráticos.

*Correo electrónico: mrmwebinars@gmail.com