Análisis

La amistad. El abrazo mágico

La conexión entre la salud y la amistad EN

La amistad es un vínculo, un lazo especial con una persona elegida, a quien la circunstancia nos ha acercado, generando un sentimiento difícil de describir, tan difícil como el amor. Al principio no fue de mi agrado la celebración del Día de la Amistad, pero, viendo que ha sido legitimada por la gente, hoy lo acepto y tomé la decisión de ensayar algo sobre este tema que, en realidad, no necesita explicaciones. Creo que la amistad y el amor son como hermanos gemelos que se confunden y caminan de la mano, ya que hay amores que se convierten en amigos y amistades que se convierten en amores. Amor y amistad son como imanes inexplicables de distinta dimensión, que surgen como una conexión en la aleación de la alquimia humana. 

Es hermosa la amistad: esa relación sincera y solidaria que se desarrolla con la aceptación de nuestras debilidades.
La amistad es sentimiento, fuente de alegrías y refugio para las penas. Surge, se desarrolla y se manifiesta con profundas emociones de complicidad. El abrazo de un amigo tiene efecto de sanación. En realidad, a veces nos preguntamos qué significamos para nuestros amigos y si estamos colmando las expectativas de esas personas amadas que aparecen en el andar de nuestra vida. 

A veces se confunde la amistad con una relación afectiva en el trabajo, y a veces surge la amistad desde esa relación.

La distancia no separa a los amigos. Tengo amigos y amigas que, aun en la distancia, viven en mí con intensidad. Son personas muy queridas a quienes no veo incluso por mucho tiempo, pero cuando las encuentro, hacen brotar en mí esa sensación de eternidad, y vivo en ese instante la misma conexión, con el mismo lazo, con quienes no terminan los abrazos ni las largas conversaciones. Esa comunicación es maravillosa. 

4Hay otros amigos a quienes amo y no lo saben, porque ha habido desentendimientos que nos han alejado. Siento que los voy a querer por siempre.

La amistad nace y se desarrolla en distintos espacios y etapas de la vida. Algunas personas se aferran a sus amigas y amigos históricos desde la niñez. Infelizmente, conservo casi nada de mis primeros amigos, porque esos vínculos se cultivan generalmente en la escuela de la primera infancia. En ese tiempo, mi familia vivía en el interior, en San Pedro del Paraná, y mis amiguitas y amiguitos de niñez quedaron allí cuando nos mudamos a Asunción. Los recuerdo como figuras distantes. Son mis amigos eternos, que permanecen en zonas borrosas de mi corazón. Solo recuerdo con nitidez a una niñita que vivía cerca de mi casa y con quien establecí lazos inocentes de hermandad inolvidable. Aún recuerdo su nombre. Nunca más la vi. La recuerdo siempre.

Se tienen también los amigos de vecindad, una relación encantadora, ya que la cercanía crea un puente que propicia el estar juntos en lo cotidiano. En mi juventud, mis amigos por vecindad fueron poco estables, porque en Asunción vivíamos en casas alquiladas, así que con cada mudanza sentía un desprendimiento de mis afectos. Me dolía tanto, que hoy conservo en mi corazón a esas amigas compinches que tenía en las casas que había dejado, como aquellas del barrio Ciudad Nueva, mi barrio de adolescencia.

Con los años, llegan los tiempos del colegio y la universidad, centros de contacto permanente, espacio propicio para el crecimiento de la amistad. Tengo tres compañeros y compañeras de la Facultad de Derecho, colegas con quienes conservo una amistad perdurable. 

Al término de la facultad, cada uno tomó su camino, y yo comencé mi peregrinar por el mundo. Emprendí viajes de estudio y trabajos en el exterior, alejándome de mi querida Asunción. Cuando volví, solo recuperé a algunos amigos, ya que no contábamos con los mensajes y correos electrónicos, lo que disminuyó la comunicación. 

Como exfuncionaria internacional, construí vínculos afectivos y solidarios muy fuertes con amigos y amigas esparcidos por el mundo. Con todos ellos mantengo comunicaciones constantes, hoy facilitadas por las redes sociales, los viajes frecuentes y sus visitas a nuestro país.

Hay amistades de solidaridad que nacieron en el mundo del pensamiento y el intercambio en la acción, que se construyen en la fraternidad: ese sentimiento sólido basado en el principio de la lealtad, la integridad y la coherencia cristalizada en las luchas.

Son esas amigas y amigos de ideales —de aquí y de otros países— que surgieron en la defensa de los derechos humanos, las libertades y las transformaciones sociales, y que acompañan mi vida con esa fortaleza que lleva consigo el compromiso con los "otros". A ellos se sumaron nuevos compañeros y compañeras de este tiempo: amigos y amigas, cómplices de mis sueños, que presiento estarán conmigo por siempre.

Tal vez pueda concluir con mi opinión de que las amistades van naciendo en cada espacio y en cada etapa de la vida como joyas ensambladas en eslabones. A veces permanecen en cada anillo, en compartimentos separados, pero siempre formando un precioso abanico de alquimia en el andar de la vida.

Amigos de la vida, amigos por siempre. ¡Feliz Día de la Amistad!