Justicia para Fernanda: prevención del delito a través de la educación
El horrendo feminicidio de Fernanda, que conmocionó a la sociedad paraguaya la última semana, nos llama a la reflexión desde varias áreas de análisis.
Desde esta columna queremos expresar nuestro enérgico repudio a este horrible crimen y exigimos pronta justicia para Fernanda al Ministerio público y al Poder judicial.
Creemos que:
- La educación sexual es una herramienta clave para la prevención de delitos desde la primera infancia. Más allá de su importancia en la prevención de enfermedades de trasmisión sexual y embarazos no deseados, la educación es fundamental para la prevención de delitos relacionados con la violencia y el abuso sexual.
- La educación sexual desde la primera infancia en las escuelas y colegios, ayudará a prevenir la violencia sexual, ya que enseñara a nuestros niños y niñas, desde pequeños, las herramientas necesarias para reconocer y respetar los límites de los demás, así como a identificar comportamientos inapropiados y el abuso dentro de su ámbito social. La educación sexual preventiva promueve relaciones saludables y respetuosas desde la primera infancia, y sobre todo, en la adolescencia.
- La educación sexual preventiva, desde la infancia y sobre todo durante la adolescencia, va a contribuir a reducir la violencia y el abuso sexual en las diferentes etapas del desarrollo de nuestros niños, niñas y adolescentes. Además, ayudará a desarrollar la autoestima y la confianza en sí mismos, lo que tendrá un impacto positivo en su bienestar emocional.
- La educación sexual preventiva debe promover la igualdad de género y el respeto mutuo entre los adolescentes, lo que influenciará en la sociedad y contribuirá a una convivencia social más justa y equitativa.
Por eso, es prioridad la implementación efectiva de programas integrales de educación sexual que abarquen y aborden temas como: anatomía, fisiología, salud sexual reproductiva, relaciones emocionales saludables, sus límites y la necesidad de la atención de la salud mental como prioridad en la adolescencia.
La educación sexual preventiva debe involucrar a los padres, a los miembros de la comunidad educativa y a la sociedad, para garantizar que nuestros niños, niñas y adolescentes reciban una enseñanza precisa, basada en la ciencia, sin sesgos religiosos.
Lo anteriormente señalado permitirá mejorar la calidad de vida de todos los miembros de la sociedad y además prevenir el delito.
Al proporcionar conocimiento y conciencia sobre sexualidad y relaciones emocionales saludables, en igualdad para todos y todas, lograremos que nuestros adolescentes puedan tomar decisiones informadas y responsables sobre su propio cuerpo y su sexualidad.
La educación sexual preventiva, junto con la promoción y protección en igualdad de derechos humanos de nuestros niños, niñas y adolescentes, nos ayudará en un futuro próximo a evitar feminicidios tan crueles como el de Fernanda. Estamos convencidos de que el desarrollo social y el avance de nuestra sociedad solamente será posible con educación.
Con educación sexual preventiva, promoveremos una sociedad más igualitaria y justa; y el alma de Fernanda descansará en paz.
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La autora es abogada y ex defensora adjunta en lo penal del Ministerio de la Defensa Pública.