Guerra y hambre. La opinión de Guterres

Guerra y hambre. La opinión de Guterres

António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, voz autorizada del organismo mundial, emitió en un comunicado la opinión del Grupo de Respuesta a la Crisis sobre la guerra Federación Rusa-Ucrania y sus consecuencias sobre las personas más vulnerables en el mundo entero. La opinión lleva un encabezado llamativo “La guerra en Ucrania: un asalto silencioso al mundo en desarrollo”. El encabezado mismo despierta curiosidad, y en la medida en que se avanza en la lectura van apareciendo otras caras del conflicto y sus implicancias.

Este pronunciamiento de opinión se publicó en todos los Estados miembros de la ONU en el mismo día, en un diario invitado a publicarlo, un solo diario en cada país. El Nacional se encargó de la publicación en Paraguay en su edición del día 13 de abril de 2022, en su sección de DESTACADO. En uno de sus párrafos, el documento expresa: “Hemos presenciado la tragedia que se ha desencadenado en Ucrania, ciudades arrasadas, personas que sufren y mueren incluso en sus casas y en la calle, la crisis de desplazados más rápida vista en Europa desde la Segunda Guerra Mundial”.

Aquí, desde la distancia geográfica, hemos estado conmovidos por los acontecimientos relacionados a la guerra que afecta a primera vista a dos países del mundo, la Federación Rusa y Ucrania; y que ha movido posiciones encontradas entre los países hegemónicos y sus aliados en todo el mundo, con posturas a favor de uno o de otro. Cuando escuchamos la palabra guerra que en sí misma es abominable, por lo general nos lleva al pensamiento de vencedores y vencidos. Tenemos la mente condicionada a ese maniqueísmo del bueno y el malo, el bien y el mal, y se nos escapan cuestiones de igual o más importancia como las consecuencias que afectan a la humanidad, fuera de las fronteras de los países involucrados. Guterres nos llama la atención sobre esos aspectos.

La lectura de la opinión apunta hacia una visión humanitaria y nos conduce a informaciones que no habríamos considerado antes de tener en nuestras manos este documento dirigido al mundo, llevándonos a reflexionar sobre varios aspectos que hacen a la condición humana y la proyección de un conflicto armado, aunque los involucrados se encuentren más allá de los mares. El material nos muestra que más allá de definirnos a qué lado estar en esta guerra, la preocupación de la ONU se dirige hacia el hambre que empieza a sentirse en 45 países africanos, importadores de cereales que se producen en los dos países en conflicto.

Nos cuenta sobre la carencia de granos que están dejando de recibir estos países desde Rusia y Ucrania, donde se genera un 30 % del trigo y la cebada de todo el planeta, así como la quinta parte del maíz y la mitad del aceite de girasol a nivel mundial, afectando a las personas más vulnerables del mundo, por lo que la FAO y el Programa Mundial de Alimentos se hallan muy preocupados ya que el derecho al alimento es un derecho humano inalienable, por su estrecha vinculación con el derecho a la vida. Y nos dice “que la presente crisis bien podría arrastrar a 1.700 millones de personas, una quinta parte de la humanidad, a la pobreza y la indigencia y el hambre en una escala no vista en décadas”.

No solo África sufre, nosotros también, ya que con la guerra se sintió de inmediato el encarecimiento de los combustibles lo que repercutió en el costo del transporte de los productos, castigando directamente a la ya exigua canasta básica, con un alza de inflación llegando a afectar en forma extrema a las familias más vulnerables, acentuando la pobreza ya sentida por efecto de la pandemia. La guerra aparentemente está lejos, pero sus consecuencias no guardan distancia.

En ese sentido es conmovedor el llamado del secretario general al Grupo de los Veinte y las instituciones financieras, instando a asumir un estado de emergencia: “Es preciso que encuentren formas de aumentar la liquidez y el margen de maniobra fiscal para que los gobiernos de los países en desarrollo puedan invertir en los más pobres y vulnerables y en los Objetivos de Desarrollo Sustentable “. Este mensaje respetuoso y cuidadoso indica una clara recomendación a los gobiernos a pensar en primer lugar en los más pobres, y que las inversiones de estos, otorguen preferencia a los sectores vulnerables con políticas públicas de impacto social respecto a la calidad de vida. Ciertamente no es la primera vez que las Naciones Unidas recuerda a los gobiernos a cumplir con sus compromisos internacionales sobre los derechos humanos.

La lección aprendida de esta comunicación oficial de las Naciones Unidas es que más allá de los horrores de la guerra en sí misma, las consecuencias de este conflicto pueden llegar a proporciones inimaginables donde sufrirán los más pobres y vulnerables aun cuando se hallen a siderales distancias de la zona del combate. Se trata de una mirada humanitaria que nos conduce a una profunda reflexión y sentimiento de solidaridad con la mirada hacia el derecho al alimento y el derecho a la vida para todos, principios fundamentales de los derechos humanos y los Objetivos del Desarrollo Sustentable, ODS.