La situación en Gaza es extremadamente crítica. Hasta el 14 de noviembre de 2025, se estima que más de 70.000 personas han muerto en la Franja de Gaza, la mayoría civiles, incluyendo más de 20.000 niños y aproximadamente 10.000 mujeres desde octubre de 2023. Hay miles de personas desplazadas y desaparecidas. Israel continúa lanzando ataques aéreos y terrestres en Gaza, causando destrucción masiva en la infraestructura, incluyendo hospitales, escuelas y viviendas. El ejército israelí sigue bloqueando la Franja de Gaza; por ende, continúa la escasez de alimentos, agua y medicinas.
La situación humanitaria en Gaza es catastrófica, con más de dos millones de personas desplazadas y sin acceso a servicios básicos como la salud y la educación; la hambruna y la malnutrición son problemas graves, especialmente entre los niños y las mujeres embarazadas. La ONU ha advertido que la situación en Gaza es una de las peores crisis humanitarias del mundo. Se ha establecido un alto el fuego temporal, pero la situación sigue siendo tensa y volátil.
El invierno llegó a Gaza y ahora el frío es otra amenaza. Las tiendas de campaña se inundan, los niños duermen empapados y las enfermedades se propagan sin hospitales ni medicinas. Para los dos millones de desplazados, "refugio" significa sobrevivir en el barro en condiciones de vida lamentables.
La comunidad internacional está trabajando para encontrar una solución pacífica al conflicto, pero hasta ahora no se ha logrado un acuerdo duradero. La franja de Gaza está siendo asfixiada por el bombardeo israelí y el silencio del mundo.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, advirtió hace pocos días que la ayuda internacional sigue bloqueada por restricciones impuestas a las organizaciones humanitarias. Lamentablemente, seguimos viendo lo que quieren ocultar; mientras hablan de "paz", el genocidio continúa. Gaza sigue hambrienta y arrasada; Cisjordania, ocupada y atacada; miles de palestinos siguen en campos de exterminio, ahora amenazados por una ley para ejecutarlos. El silencio internacional permite la impunidad total.
Con el cese al fuego vigente, no hay justificación para mantener cerrados los puestos de control limítrofes hacia Gaza, incluido Rafah (que es la ciudad al sur de Gaza, en la frontera con Egipto, donde se concentra la mayor cantidad de población gazatí). La cantidad de ayuda que entra en Gaza sigue muy por debajo del mínimo necesario; desde octubre de este año 2025, solo han entrado el 41 % de los camiones previstos, y gran parte de ellos transportan bienes del sector privado, no ayuda humanitaria. Millones de palestinos siguen sin acceso a alimentos, medicinas ni agua potable, mientras la tragedia humanitaria se profundiza. La relatora de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, ha dicho que no existe ningún alto el fuego.
Desde que Donald Trump anunció su plan de alto el fuego, más de 300 palestinas y palestinos han sido asesinados por ataques israelíes, cifra a la que hay que sumar los 70.000 muertos desde octubre de 2023, incluidos más de 20.000 niñas y niños. Actualmente, Gaza es una franja partida en dos: el 53% del territorio está bajo control israelí y fuertemente custodiado por tropas militares, mientras que en el 47% restante se hacinan casi dos millones de personas entre campamentos y escombros, tratando de sobrevivir en condiciones infrahumanas.
En Gaza, a pesar del alto el fuego hace un mes, no ha cambiado nada; el genocidio continúa.