Análisis

Gaslighting: cuando te hacen creer que el problema sos vos

Salud mental

En TikTok, Instagram y hasta en conversaciones cotidianas aparece cada vez más una palabra extraña: "gaslairin". Aunque muchas veces se pronuncia así en tono de broma o de forma paraguayizada, el término correcto es gaslighting, una expresión utilizada en psicología para describir una forma de manipulación emocional donde una persona hace que otra dude de su propia percepción, memoria o realidad.

Las redes sociales transformaron este concepto en algo viral. Hoy aparece en memes, reels y comentarios cotidianos. Frases como "me hizo gaslighting" o "me están gaslighteando" ya forman parte del vocabulario de muchos adolescentes y adultos jóvenes. Y aunque esto ayudó a visibilizar temas relacionados con la salud mental, también generó cierta banalización del término.

Porque no, no todo desacuerdo es gaslighting.

El gaslighting ocurre cuando una persona manipula emocionalmente a otra hasta hacerla cuestionarse constantemente. No suele darse con agresiones evidentes, sino con pequeños comentarios repetidos en el tiempo: 
1- Estás exagerando 
2- Eso nunca paso 
3- Vos siempre entendés mal las cosas 
4- Todo te afecta demasiado o sos demasido sensible 

A simple vista parecen frases comunes, incluso "normales" dentro de algunas relaciones. Sin embargo, cuando se vuelven constantes generan inseguridad, culpa y confusión emocional. Poco a poco, la persona deja de confiar en sí misma. Empieza a preguntarse si realmente recuerda bien las cosas, si está reaccionando exageradamente o si el problema "es ella".

Ese es justamente el daño más profundo del gaslighting: hacer que alguien desconecte de su propia realidad emocional.

En consulta psicológica esto aparece con más frecuencia de lo que imaginamos. Muchas personas llegan sintiéndose culpables por expresar emociones, pidiendo disculpas constantemente o creyendo que "todo lo hacen mal", cuando en realidad llevan años invalidando lo que sienten para evitar conflictos.

Y este fenómeno puede ser todavía más delicado en personas con TDAH.

Muchos niños, adolescentes y adultos con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad crecieron escuchando mensajes negativos sobre sí mismos: 
1- Sos irresponsable 
2- Nunca terminas nada 
3- Todo está en tu cabeza o siempre te olvidás de todo

Cuando estas frases se repiten durante años, afectan profundamente la autoestima. La persona comienza a desarrollar inseguridad sobre sus propias capacidades y puede sentir que constantemente decepciona a los demás. 

Además, las personas con TDAH suelen experimentar una mayor sensibilidad emocional, impulsividad y dificultades para regular emociones. Por eso, cuando alguien utiliza sus olvidos, distracciones o desorganización para desacreditar lo que sienten, el impacto psicológico puede ser mucho mayor. 

Algunos manipuladores incluso usan el diagnóstico como herramienta:
1- Seguro entendiste mal por tu TDAH 
2- No te acordás porque sos distraído o, otra vez estás confundiendo todo. 

Y ahí aparece algo muy peligroso: la persona empieza a desconfiar de sí misma incluso cuando tiene razón.

Las redes sociales tienen un enorme poder para informar y abrir conversaciones importantes. Pero también simplifican experiencias emocionales complejas en videos de pocos segundos. Un reel puede enseñar un concepto, pero no siempre muestra la profundidad del daño emocional que existe detrás de ciertas dinámicas vinculares. 

Por eso, más allá de las tendencias o palabras virales, es importante aprender a identificar relaciones donde constantemente se invalidan las emociones, se minimiza el dolor o se manipula la percepción de la realidad. 

Hablar de salud mental no debería convertirse solamente en una moda de internet. Debería ayudarnos a construir vínculos más conscientes, donde escuchar, validar y respetar las emociones del otro sea parte de la comunicación cotidiana. 

Porque una discusión puede ser normal en cualquier relación. Lo que no debería ser normal es vivir sintiendo que todo lo que uno piensa, siente o recuerda está equivocado.